De eclipses, valores y encrucijadas

El Viernes a las 8:57 UT tenemos un eclipse de Luna llena en Tauro, formando una T cuadrada con Júpiter en Acuario, y una media cometa con Neptuno en Piscis. Es muy destacable también que el los cielos hay otra T cuadrada, con Marte en Escorpio activando la cuadratura entre Saturno y Urano que tanto caracteriza a este tiempo. Y es que en estos días previos ya se palpa una mayor tensión, muy cargada de intensidad emocional, entre autoritarismo y libertad, cuya apoteosis será previsiblemente los días del plenilunio, con reverberaciones en las siguientes dos semanas.


Los eclipses son de alguna forma como Lunas llenas más intensas, que suelen precipitar acontecimientos ya en juego. A mi sentir ahora es un momento proclive a que algo culmine en lo personal y en lo colectivo, sobre todo que se manifiesten acontecimientos y situaciones que nos pueden llevar a reexaminar el sentido de todo este proceso que venimos transitando estos años de encuentro con la sombra vía lo que podríamos llamar la plandemia y sus implicaciones de fondo.




Creo que estos son días para probar los cimientos de nuestra confianza, nuestra verdad interior, nuestros valores; si son lo bastante sólidos como para salvarnos de caer en el desánimo, el sinsentido y la desesperanza, para resistir el último gran temblor de la embestida de la oscuridad, de la criba. No olvidemos que son valores compartidos, no estamos solos resistiendo, somos muchas almas las que hemos venido aquí para cogernos de las manos en esta vigilia y sostener así entre todas esta llama central de coraje y libertad (mientras escribo esto un águila isleña planea girando de pronto frente a mi ventana, lanzándose por el barranco en dirección al mar).


Para ejemplificar como percibo este momento, os cuento que lo largo de los últimos años he tenido el privilegio de acompañar y experimentar muchas regresiones a vidas pasadas, y en en ellas se me ha hecho evidente que muchas veces, el sentido de una encarnación determinada venía dado por un momento clave de elección, en el que las circunstancias ponían a esa alma en una encrucijada.





En este jardín de senderos que se bifurcan que es la experiencia humana, da un poco de vértigo pensar que no sólo toda una encarnación, sino probablemente muchas de las siguientes van a estar condicionadas por una decisión, en un momento particular, incluso en un instante: quedarse o partir, luchar en una guerra o no, hablar o callarse, consentir o no hacerlo, dejarse llevar por la ira, la pasión o el miedo o no, superar o no una pérdida, desapegarse, doblegarse, confiar o no, utilizar el poder para el propio beneficio o para servir a los demás… Añadamos aquí, por supuesto, el inyectarse una pócima prescrita por filántropos eugenistas y consentir con un apartheid sanitario y una dictadura mundial en ciernes o no hacerlo y resistir hasta el amanecer.


Los ecos de esas vidas, esas decisiones, esa libertad ejercida, confluyen en ésta vida en particular, y obviamente se reflejan en la carta natal en forma de valores, recursos, propósito... y también como inercias, cicatrices karmicas y emociones densas atascadas en el campo energético del alma. Los variados caminos y procesos para su rectificación, transmutación y liberación nos enseñan que en el fondo todo es aprendizaje y experiencia, y que si en ese momento no teníamos la consciencia suficiente, simplemente tuvimos que tomar un camino más largo, pero un camino a casa a fin de cuentas.







Mucho se ha hablado de este tiempo como uno de iniciación colectiva, una inflexión en la historia que pareciera poner delante de nosotros una gran bifurcación, para la que previamente y como preparación se nos han dado y hecho accesibles mayoritariamente muchas enseñanzas, tradiciones, medios y técnicas de sanación y consciencia mucho tiempo inaccesibles salvo para una minoría. Estamos sin duda, kairós mediante, ante esa gran ventana de oportunidad, y todo indica que hemos llegado a una pantalla decisiva. Es una escena de parto. Y el miedo, la coacción, la mentira, la censura y el chantaje emocional son excelentes anti-indicadores del camino en el que seguir y perseverar. Que la claridad, la confianza y el coraje nos acompañen, para que podamos alzar el vuelo en nuestro interior y elegir libremente la ruta que antes o después nos hará darnos cuenta de que ya estamos en ese hogar.