PREGUNTAS FRECUENTES

¿Qué es la terapia regresiva?

La terapia regresiva consiste en facilitar mediante la voz una relajación profunda o estado de trance desde el cual, con el acompañamiento adecuado,  podremos entrar en contacto con nuestro subconsciente o nuestro supraconsciente y acceder a contenidos no accesibles normalmente en estado de vigilia. Este estado es parecido a cuando nos despertamos por la mañana y estamos todavía recordando un sueño, pero ya sabemos que estamos despiertos y nos sentimos, por así decirlo, entre dos mundos. Y es que en el estado de trance estamos siempre conscientes de lo que sucede, y nada lo hace en contra de nuestra voluntad. 

¿La terapia regresiva tiene alguna contraindicación o algún peligro?

 

Definitivamente no. A mi entender, es el alma de la persona o su inteligencia superior la que guía la sesión en última instancia, y ésta sabe mejor que nosotros lo que nos conviene: no dejará que aflore de su subconsciente nada que no pueda ser manejado por la consciencia de la persona. La otra parte de la ecuación es la guía y la ayuda de un acompañante que, idealmente, reúna cuatro características: formación, experiencia, empatía y apertura de conciencia.

 

 

¿Qué problemas físicos, enfermedades y dolencias pueden recibir ayuda de la terapia regresiva?

Me atrevería a decir que todos, ya que a mi entender todo efecto tiene una causa, y haciendo consciente esta muchas veces el efecto desaparece. Esto es muy evidente en enfermedades o dolencias de claro origen psicosomático, pero incluso en otro tipo de problemas que parecen tener un origen más físico, el hacer consciente el tipo de comportamiento que nos ha llevado a esa situación nos puede ayudar mucho  a comprender el porqué de nuestra situación, dejar de culpar a los demás o al mundo por como estamos y encontrar el regalo de conciencia escondido detrás de cualquier experiencia vital, por más dura que nos pueda parecer.

 

¿Cuántas sesiones hacen falta para solucionar un problema?

 

Dependerá de cada caso, pero normalmente en una sola sesión se pueden trabajar incluso varios temas. En casos complejos, en los que un determinado bloqueo puede venir no solo de situaciones de esta vida, sino también de ancestros o de vidas pasadas, pueden ser necesarias varias sesiones para dar con todas las implicaciones y desactivarlas. Esto lo irá comprobando la persona misma. A menudo también un proceso de sanación va pasando por diferentes etapas, en las que van saliendo cosas de una manera espaciada en el tiempo para que las podamos asimilar de una manera correcta, y en interacción con nuestra vida cotidiana y los movimientos que se estén produciendo en nuestro entorno social, laboral o familiar. También nuestras vidas van pasando por diferentes circunstancias y encuentros, y una sesión nos puede ayudar a ver que se está moviendo en lo invisible a nuestro alrededor en el momento actual, o puede que queramos contactar con nuestro ser superior para pedir consejo en un momento determinado del camino. En todo caso, ha de provenir siempre del sentir de la persona la conveniencia de hacer más sesiones. 

 

¿Es necesario creer en la existencia de vidas pasadas para hacerse una terapia de regresión?

No, no es necesario. Lo que nos interesa en la terapia es traer consciencia, claridad y sanación emocional, no curiosear quien fuiste en otra vida, aunque estamos abiertos a cualquier información que nos llegue, pues no viene nunca por casualidad. Si las vidas pasadas que experimentas son reales o no, es un tema secundario que puede no tener transcendencia en absoluto para lo que interesa, que es ser más libre y funcionar mejor en el presente. Así que lo mismo daría tomar cualquier vida pasada como una historia imaginada por tu subconsciente, igual que un sueño significativo. Nos va a traer información importante, eso seguro, pues es tu alma/subconsciente quien elige qué mostrarte; te va ayudar ayudar a encajar piezas de tu puzzle interior, y eso, en el fondo, es lo que cuenta.

¿Cómo se si lo que aparece en la sesión me lo estoy imaginando (porque he visto una película, alguien me ha contado algo, siempre me he imaginado que viví en la India, en Egipto, etc. en otra vida) o es real?

 

Durante la sesión es frecuente que venga a la mente esa pregunta. La diferencia entre estar imaginando algo o que venga de algún lado como un mensaje claro e insospechado puede parecer al principio inexistente, sobre la primera vez que se tiene una experiencia así. La imaginación activa es una forma que tiene el alma de comunicarse con nuestra parte consciente, lo que ocurre es que a menudo no sabemos distinguirla de la mera fantasía.

 

En todo caso, la respuesta es que no tiene importancia, pues en el fondo, más allá de si lo revivido es real o no, lo que nos interesa verdaderamente es la información que nos traen las historias revividas (que suelen ser, valga sea dicho, demasiado intrincada y coherentes como para inventarlas sobre la marcha en una relajación)  y su potencial simbólico y terapéutico.

¿Al hacer una regresión a vidas pasadas se reviven experiencias traumáticas con toda su intensidad?

De ninguna manera. En la totalidad de casos que conozco de otros terapeutas, que son muchos, y en lo cientos de regresiones que he acompañado personalmente, aún en el caso de que se reviva la experiencia de una forma no disociada, es decir, inmersos en la vida de ese otro “yo”, siempre hay un distanciamiento significativo. Aunque se pueden llegar a percibir sensaciones energéticas (sensación de presión en la garganta si te están ahorcando, o una molestia punzante si te han clavado una flecha, por poner ejemplos cruentos) siempre son muy atenuadas. Lo mismo sucede con las emociones, aunque se pueden producir descargas significativas (sobre todo en forma de llanto) dependiendo de la intensidad de lo revivido, con el consiguiente alivio posterior. De cualquier manera, siempre tendremos la opción de disociarnos de la experiencia, esto es, desidentificarnos y observarlo todo como si estuviéramos viendo una película desde fuera. Y aún diría más, a mi entender, por mucho que queramos controlar, es nuestra alma la que dirige el proceso, y decide qué mostrarnos y qué no, y hasta que punto es pertinente resentir algo.

¿Qué sucede si en una sesión por skype se pierde la conexión? 

No es ningún problema, más allá de la pequeña molestia de volver a conectarse. Recuerda que, durante la sesión estarás consciente en todo momento, solo que en un estado relajado, así que puedes salir por ti mism@ de ese estado y restablecer la conexión, lo mismo que si tienes ganas en algún momento puedes ir al servicio o puedes taparte si tienes frío. Después toma sólo unos pocos instantes volver a alcanzar el mismo estado de relajación y continuar donde lo dejamos.

 

¿Para que necesitaríamos recordar vidas pasadas, no es salirse del presente?

 

En mi opinión, la Vida es una, y todas las demás experiencias en otros cuerpos forman parte de este viaje que transita el alma. Por lo tanto, los traumas, contratos, asuntos no resueltos, etc, de existencias anteriores están presentes en la actual, grabados en eso que llamamos el alma y su memoria, aunque tengamos otro cuerpo, otro vehículo, otra “identidad”. 

Aunque explicamos en otra pregunta que no es necesario creer en las vidas pasadas para hacerse una terapia de regresión, o que la mera curiosidad de saber quien fuiste en otras vidas no sería el motivo más idóneo para embarcarte en ese viaje, este tema tiene ciertas implicaciones a considerar.

Para alguien de conciencia exclusivamente materialista, que no esté interesado en conocerse en profundidad o ni siquiera en superficie, quizá no sea necesario tener las vidas pasadas en cuenta, pero si estás en un camino de conciencia probablemente te será provechoso hacerlo. Si quieres saber por qué se repiten ciertos patrones en tu vida o la causa de ciertas situaciones en apariencia incomprensibles, incluso teniendo en cuenta las posibles herencias ancestrales, probablemente encuentres la causa raíz en existencias anteriores.


En las sesiones de regresión se suele ver que, debido a esos asuntos pendientes de “otras vidas” es que hemos elegido las condiciones actuales de vida, nuestra nacionalidad y condición social, nuestra familia, etc. De esto se derivan conclusiones muy liberadoras, como por ejemplo que antes de venir aquí hemos elegido a nuestros padres y que ellos han hecho un trabajo perfecto siendo como son (si es que acaso sintiésemos que su trato nos ha condicionado) pues nos han mostrado lo que ya traíamos de antes que era pertinente sanar y hacer consciente. 

La perspectiva reencarnacionista, por otra parte, sin dejar de lado la necesidad de justicia y equilibrio en el mundo actual, nos puede liberar además de muchos prejuicios o apegos identitarios: si en otro tiempo hemos sido sido de otra raza, de otra nacionalidad o de otro sexo, identificarnos "a saco" con nuestra raza, genero o nacionalidad actual no deja de ser un acto miope, humanamente hablando. Descubrir que a menudo en existencias anteriores hemos jugado roles completamente opuestos al de la vida actual no nos permite ya seguir instalados en el victimismo, la culpa, la ira o el rencor, actitudes que solo alimentan la sombra colectiva que pretende devorar el mundo. 

Recordar nuestras vidas pasadas no sólo no nos desconecta del presente, sino que nos puede traer a la experiencia de este momento desde una conciencia mucho más empática y abarcadora. Tener de primera mano la experiencia de que, tras la "muerte", la Vida sigue, nos abre a la realidad de nuestra transcendencia, de nuestra dimensión eterna, nos acerca a nuestra verdadera identidad. Tomar esa conciencia nos pone inevitablemente frente a un espejo que muestra formas siempre cambiantes: seres de otros tiempos, otros lugares, otras razas...pero siempre frente a unos ojos en los que brilla, eterna, la misma e idéntica luz. 
 

Esa luz, luz que resplandece en un vacío identitario, responde, silenciosa, a la primera y última pregunta que nunca deberíamos dejar de hacernos: ¿Quién soy yo?

¿Los efectos de una terapia regresiva se notan de inmediato?

Depende del caso y de lo que se esté tratando, pero por lo general se notan cambios de una manera notable: síntomas o dolores físicos pueden desaparecer instantáneamente, y situaciones vitales pueden comenzar a fluir de otra manera ya después de la sesión. Me parece necesario advertir que no hay milagros tampoco, y que se hace necesario un vivir consciente de la persona para no repetir antiguos esquemas. El cambio parte de una misma, y una misma tiene que mantener esa dirección evolutiva.

 

¿Todo el mundo puede entrar en trance regresivo?

 

Entramos en trance muchas veces a lo largo del día sin darnos cuenta: al ver la televisión, al conducir, contemplando una puesta de sol…simplemente desconectándonos de nuestras preocupaciones cotidianas y entrando en un estado alterado de atención. Así, prácticamente todo el mundo puede entrar en un estado de relajación guiado. Idealmente, una buena capacidad de visualización o imaginación facilitará mucho la sesión, pero con la inducción adecuada, en el ambiente apropiado y tomándose el tiempo necesario, casi cualquier persona puede entrar en trance, aún las que piensan de sí mismas que son muy malas visualizando. De hecho, no es necesario “ver” nada, la información puede llegar de muy diversas formas: sintiendo, escuchando, intuyendo…Un ambiente inadecuado o molesto para la sesión, el miedo,  las fuertes expectativas o las ideas preconcebidas sobre lo que se debería experimentar pueden dificultar la entrada y el desarrollo del estado de trance. No obstante, tomándose las cosas con paciencia y persistiendo con las condiciones adecuadas y el ritmo apropiado para la sensibilidad de la persona, casi todo el mundo puede alcanzar el estado de relajación necesario. Así mismo, personas muy dispersas mentalmente e incapaces de seguir las instrucciones del terapeuta, que tengan algún trastorno mental, como esquizofrenia o demencia senil o que sufran de ataques epilépticos, no podrán entrar o no podrán seguir el proceso. 

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