¿QUÉ ES  LA TERAPIA REGRESIVA?

Como complemento de la lectura astrológica, la Terapia regresiva es una herramienta excepcional.

 

Su modus operandi es muy semejante una relajación guiada en la que, acompañada por la voz del terapeuta, la persona va entrando poco a poco en un estado de trance consciente, bastante parecido a ese estado entre sueño y vigilia que tenemos justo al despertar de una noche de sueño o de una siesta. Se sabe que al ir profundizando en ese estado de relajación, las ondas cerebrales se van ralentizando y, como ocurre en algunos estados de meditación, se van haciendo accesibles capas de la conciencia por lo general soterradas en la vigilia. Si la persona estuviese sola (de ahí la dificultad que presenta la visualización por cuenta propia), por lo general le sería complicado mantenerse en ese estado, y a la mínima distracción rápido volvería al presente, como sucede cuando despertamos tras el sueño. Aquí viene la labor del acompañante: interaccionar verbalmente con la persona, primero para mantener y profundizar el trance consciente, y después para acompañarla desde la mayor objetividad posible en esos paisajes imaginales, ayudándola a encontrar las respuestas que busca en las capas profundas de su consciencia.

 

Durante la sesión, somos plenamente conscientes en todo momento de dónde está nuestro yo de vigilia, al mismo tiempo que podemos, por ejemplo, visitar nuestro pasado biográfico, perinatal, o de vidas anteriores, y re-sentir o liberar cualquier carga emocional subconsciente que pueda estar condicionando nuestras relaciones o nuestra vida en general. La Terapia regresiva es especialmente útil para investigar el origen de ciertas posiciones astrológicas indicadoras de esa posible carga karmica, y ayudarnos así a comprender e integrar mejor nuestra carta natal. También podemos conectar con nuestra mente superior o Yo superior, y recibir consejo para nuestro momento actual, o contemplar nuestra vida actual y las opciones del futuro desde una perspectiva muy elevada.

 

Podemos además revisar a fondo desde ahí nuestro campo energético, detectando y eliminando cualquier bloqueo o interferencia sutil externa, e incluso podemos interactuar en escenarios imaginados con un determinado fin, como reforzar actitudes deseables y/o circuitos neuronales ante determinadas circunstancias de la vida. Las posibilidades son muchas.

 

Hoy en día, a nivel de consulta, disponemos de esta maravillosa herramienta que es internet. En este caso la videoconferencia permite hacer una sesión de Terapia regresiva a distancia desde cualquier lugar del mundo tan sólo con una conexión fiable y lugar tranquilo donde recostarse enfocados por la cámara. He comprobado repetidamente que la efectividad de su efecto es la misma que el de una sesión presencial, con la ventaja añadida de la comodidad del domicilio.

 

Al terminar la sesión la persona recordará a la perfección lo experimentado, aunque si en el "viaje" ha obtenido mucha información, en los días siguientes se pueden olvidar detalles. Por eso es recomendable transcribir esas memorias, a menudo de gran valor y trascendencia para la vida de la persona, durante las siguientes horas o al día siguiente. Como ayuda y recordatorio de la información recibida durante la terapia se graban las sesiones en audio o en video, y se suministran de manera privada al cliente, reservándose éste cualquier derecho sobre la información registrada.

¿A QUIÉN VA DIRIGIDA?

Para evolucionar como Ser que somos y autorealizar todo el caudal de energía, amor y creatividad propios de nuestra naturaleza, en mi opinión, es prioritario deshacernos antes de todo lo que obtura nuestro canal de conciencia. De ahí que la Terapia regresiva vaya dirigida a todas aquellas personas que deseen conocerse mejor a sí mismas y a la vez aligerar sus procesos evolutivos. En este liberarnos de cargas subconscientes, verdaderos condicionantes de nuestras respuestas ante la vida, incluimos problemas o bloqueos específicos cuyas causas no se han logrado averiguar por los métodos convencionales, por ejemplo emociones de origen desconocido, los asuntos kármicos con otras personas, o enfermedades y dolencias de origen psicosomático y esotérico.

Se puede comunicar con familiares o allegados ya fallecidos para saber de su estado u obtener determinada información, y también se puede conectar de modo íntimo y claro con dimensiones de conciencia propias y elevadas (Ser superior, guías...) de las que obtener consejo en un momento necesario.

Para tratar un problema especifico una sesión suele ser suficiente. A veces hay temas más complejos, por ejemplo una actitud muy arraigada ante la vida de múltiples causas, y entonces puede que sean necesarias más sesiones. También depende de la profundidad con la que la persona quiera o necesite trabajarse: hay personas que solo quieren resolver un tema puntual, y con una sesión les vale, y también otras que precisan acompañamiento en un proceso más largo y a medida que van aflorando piezas de su puzzle interior me van pidiendo consultas espaciadas de uno a varios meses.

 

Las sesiones online tienen la ventaja de poder hacerse en un entorno íntimo escogido por la persona desde cualquier lugar del mundo. Sólo se necesita una buena conexión a internet, y la efectividad es la misma que con una sesión presencial.

¿CÓMO ES UNA SESIÓN?

 

Una sesión puede durar de 1 a 3 horas, dependiendo del nivel de sensibilidad de la persona y de los temas que sea necesario tratar. Es recomendable traer anotadas esas cuestiones a resolver o responder, ya sean problemas físicos, emocionales, situaciones vitales específicas, etc, aunque a veces nos podemos sentir revueltos sin saber qué se está moviendo dentro, y entonces también se puede afrontar la sesión sin puntos previos, ya que el alma guía el proceso y dispone lo que necesita ser sacado a la luz. Especialmente útil es conocer la propia carta natal, o hacerse una lectura antes conmigo o con algún/a astrólogo/a competente de enfoque psicológico-evolutivo, pero no es necesario.

 

Es conveniente también no traer ideas preconcebidas sobre la terapia, porque eso podría dificultar la entrada en el estado de trance (me he encontrado algún caso que esperaba que le dejase inconsciente con un toque mágico y como eso no sucedía, aunque ya estaba recibiendo información, no pudo/no quiso ir más allá).

 

Suelo explicar que en el estado de trance, a menudo uno sabría decir si lo que está experimentando es real o imaginado. Cuando esa pregunta viene a la mente hay que decirle a ésta que no importa: todo lo que aflore desde el subconsciente es valioso como información y tiene por tanto un sentido terapéutico. (ver faqs) No nos interesa saber si de verdad paso aquello en el vientre materno, o si tal vida pasada fue en realidad cierta, sino sacar la enseñanza de la situación y ver si tiene sentido para la persona y su proceso.

Es recomendable reservar una mañana o una tarde para la sesión, sin compromisos acuciantes después que nos estén viniendo a la mente durante la misma y por tanto nos puedan distraer y sacar del trance.

 

Hay una pre-sesión en la que, mediante una breve charla, me podrás exponer los temas que quieres tratar, aunque repito, no necesariamente los has de tener claros o concretos, tu propia inteligencia subconsciente guiará tu viaje hacia donde sea más oportuno. La sesión dicha comienza con una relajación guiada, que se irá profundizando de forma gradual hasta que el nivel de trance sea óptimo. Una vez ahí, tu parte subconsciente, con mi apoyo, guiará el viaje, y la comunicación entre nosotros será verbal, sin que tengas que salir del trance, pues yo generalmente no veo ni escucho lo que sucede en tu interior, aunque a veces me llegue información telepática. Estoy ahí para ayudarte a transitar por esos planos internos y encontrar las respuestas que buscas, para soltar y liberarte de lo que sea necesario. Una vez hecha la labor, te ayudaré a salir del trance de forma gradual, y finalizado el proceso, a comprender alguna cosa que necesites aclarar.

 

Una sesión se puede integrar en las horas, los días, semanas e incluso meses siguientes. Es normal sentirse después con una ligereza inusual, como si nos hubiésemos despojado de gran peso. Si la sesión ha sido intensa y ha habido mucha descarga emocional, es normal sentirse en las horas o días post-sesión como en un cierto estado de convalecencia,  que dará paso poco a poco a un estado de ligereza y energía renovadas. Yo estaré siempre a tu disposición para cualquier duda o cuestión que pueda surgir a posteriori.