LUZ Y OSCURIDAD DESDE LA TERAPIA REGRESIVA

21/4/2017

 

 

Cualquiera interesado por este viaje de la terapia regresiva se da enseguida cuenta de que esta técnica no sólo es una vía asombrosamente efectiva y versátil para sacar a la luz y liberar los contenidos del subconsciente y las memorias traumáticas del alma, tanto de esta existencia como de vidas anteriores, sino que también es un herramienta muy interesante para indagar e investigar las realidades invisibles o esotéricas, los entresijos de esta aventura que llamamos encarnación o el sentido de la existencia humana, por poner unos ejemplos.

 

Con poco más de dos siglos de disciplina y de sesiones documentadas en todo el mundo, el archivo de casos de TR puede que sea ya de centenas de miles. Hoy en día cualquiera puede acceder a muchos de esos casos recogidos en libros (no sólo de Brian Weiss) o, más recientemente, en sesiones completas expuestas en youtube. Del estudio estadístico de los mismos se desprende cierta información, en ciertos casos fruto de una coincidencia casi unánime. Es así en lo referente a la realidad de lo que llamamos reencarnación, por ejemplo, aunque sobre el tema y el término se podría matizar largo y tendido, pero eso lo dejaremos para otro artículo. No obstante, si esperamos encontrarnos en la hipnosis un método objetivo, algo a lo que pudiésemos llamar científico, la validación de una teoría por estadística recurrente (aunque como indica Gregory Bateson, en realidad la ciencia nunca prueba nada), en todo caso nos vamos a topar con ese mismo axioma de la física cuántica que expresa que “el observador influye en lo observado”. Veremos por qué.

 

Si investigamos un poco en este ámbito, ya sea en libros o en la web, hay distintas lineas de trabajo entre los terapeutas, y parece que las visiones o filosofías de intervención no coinciden entre ellas. En líneas generales, y aunque hay excepciones, encontramos dos tendencias contrapuestas: por una parte tenemos terapeutas que trabajan en apariencia sólo con ámbitos “luminosos”. En sus sesiones no aparecen jamás seres con intenciones discutibles tipo extraterrestres, entidades u otras interferencias como desencarnados o almas perdidas; las presencias que aparecen son todas del tipo “seres de luz”: guías, maestros o ángeles de la guarda (como en el trabajo de Michael Newton). En otros casos, que podríamos clasificar también dentro de este ámbito, sí que aparecen estas situaciones con entidades pero, de la misma manera, se relega todo a un ámbito bonista: todos son seres de luz o hermanos de las estrellas deseosos de ayudar al primitivo infante humano (Dolores Cannon sería un ejemplo esta postura). A veces es muy evidente cómo se fuerza el entendimiento de la sesión casi con calzador para que encaje en estos parámetros, pero es evidente que si te llevan de forma etérica a una nave sin tu consentimiento expreso y te hacen experimentos incómodos o te ponen implantes de control, algo parece estar podrido en Dinamarca.

 

 

 

Por el contrario, tenemos otro ámbito de terapeutas en cuyas sesiones pasa exactamente lo opuesto: las figuras “de luz” brillan por su ausencia, y todo lo que aparece en las sesiones son interferencias “oscuras”, en su mayor parte alienígenas (por seguir con el ámbito anglosajón el Dr. William Baldwin sería un ejemplo de esta postura, aunque con matices). Y la cantidad y coincidencia de casos es apabullante, igual que la de la presencia de figuras de luz en la labor de los primeros. Si del trabajo de los “bonistas” se ha desprendido una información basada  en miles de sesiones coincidentes en la que se describe el ámbito entre vidas como totalmente luminoso, (a semejanza de la película “Nuestro hogar”), de las sesiones también muy numerosas de los “malistas” se puede llegar deducir que ese espacio entre vidas, el bardo de los tibetanos, es una especie de trampa capta-almas controlada por entidades oscuras y diseñada para mantenernos atrapados en este mundo-matrix con engaños.

 

 

 

 

De la información que presentan los “bonistas” se deduce que el sistema de encarnación en la tierra es una escuela evolutiva, a veces dura, pero siempre debido a nuestras elecciones. Pero si nos atenemos a la que presentan los “malistas”, esto no es más que una granja-cárcel donde nuestras almas sirven como pilas para distintos grupos de entidades que se alimentan de nuestras emociones negativas. En este universo “dark”, si aparece alguna entidad luminosa o algún guía, y se le hostiga lo suficiente se acabará revelando como un farsante: un reptiliano disfrazado de sabio con barba, o una mantis con careta de virgen María, por poner unos ejemplos, para variar la expresión corriente del lobo y el cordero. Con los “bonistas”, todo está, en última instancia, a nuestro favor: tenemos constante ayuda  con nosotros y, en cuanto a que somos almas en evolución y aprendizaje, cuando aprendemos las lecciones nos graduamos en esta escuela de dualidad pudiendo elegir en todo momento si entramos o salimos. Con los “malistas" todo parece estar en contra: estamos solos y nadie nos ayuda, porque entre otras cosas, no es necesario. Para éstos, somos seres creadores atrapados aquí con engaños; caer aquí ha sido una equivocación y hay que dejar de encarnar aquí cuanto antes de una vez y para siempre, porque nada hay que aprender: ¿No lo sabemos todo ya desde nuestra luz original?

 

En las sesiones de estos últimos, casi cualquier problema vital que pueda tener la persona está relacionado con interferencias: salud, dinero, pareja… A menudo se infiere que los clientes, por ignorancia o ingenuidad, simplemente son víctimas de un parasitismo energético al término del cual sus problemas deberían cesar. Esta filosofía tiene el riesgo de eludir la propia responsabilidad  en lo que está pasando, echándole todas las culpas de nuestros males a las entidades, y también de obviar otros temas que son con mucha frecuencia causa de bloqueos: traumas de infancia o vida intrauterina o herencia transgeneracional, por ejemplo. Sí que es cierto que de estas sesiones se deduce la valiosa enseñanza  de la responsabilidad sobre la propia frecuencia emocional y de la soberanía sobre nuestro campo energético, requisito imprescindible para evitar volver a caer en la trampa generando emociones negativas que puedan atraer nuevas interferencias. 

 

En mi experiencia, ambas posiciones (que repito, no son siempre tan claras) son extremos. Lo afirmo porque en primer lugar, en las muchas sesiones que llevo realizadas, me he encontrado de todo. Tengo que decir que en casi todas las sesiones de regresión, al requerir de su presencia para recibir consejo o asistencia, o al desencarnar después de morir en otra vida, han aparecido auténticos seres de luz (llamémoslos ángeles, guías, maestros, o el propio ser superior de la persona). Ademas del procedimiento obvio de sentir el tipo de vibración y de información que nos suministran, hay otras maneras de comprobar la autenticidad de estas presencias. Para mi, hay sin duda seres de una conciencia muy elevada que nos apoyan en este viaje, y creo que en la mayoría de los casos son aspectos de nosotros mismos que moran en dimensiones superiores. Lo mismo tengo que decir de las realidades del espacio entre vidas: la casuística es amplia, pero bastantes clientes han ido a escenarios muy similares al paraíso astral de "Nuestro hogar", a lo que llamamos "la luz", por eso no creo que el sistema de reencarnación sea una trampa, sino más bien que en el espacio entre vidas hay diferentes escenarios, tierras puras, paraísos, infiernos, purgatorios... relativos a la conciencia y entendimiento del alma particular. 

 

 

 

 

 

 Por otra parte, me he encontrado también bastantes casos de interferencias, además de haber experimentado éstas personalmente a lo largo de mi vida en varias ocasiones, sobre todo debido a mis temerarias pero reveladoras incursiones de juventud en el mundo de los enteógenos. Creo que no todo son “hermanitos de las estrellas”. Hay cosas muy hambrientas ahí fuera que no llamaría precisamente “arquetipos”, y tanto el parasitismo energético desde distintos ámbitos  como el control mediante implantes por parte de entidades alienígenas es, definitivamente…“real”. Esto, aunque pueda parecer chocante o atemorizador, si lo pensamos bien, no nos debería extrañar. Vivimos en una dimensión dual en la que conviven luz y oscuridad de una manera muy evidente. Se puede inferir que en otros planos paralelos o dimensiones sutiles que interaccionan con la nuestra sucede exactamente lo mismo. Aquí, en la dimensión visible de la tierra, hay egoísmo, violencia, depredación, parasitismo, crueldad… No hace falta más que fijarse en como trata el ser humano a sus acompañantes del reino animal o vegetal. Si “como es arriba es abajo", "como es abajo es arriba”: que otros seres se aprovechen de nuestra ignorancia en este plano y se alimenten de forma inclemente de nuestra energía como nosotros hacemos con los animales se puede sin dificultad ver como normal, aunque choque con nuestro bobo antropocentrismo. Incluso que estos seres controlen parte del proceso de reencarnación tampoco debería parecernos extraño. Almas que necesitan pasar por un purgatorio o por ciertos ámbitos “infernales” debido a sus creencias, sus programas o sus acciones a favor del lado oscuro, se van a encontrar inevitablemente con el “departamento de diablos”, en palabras de Antonio Blay. Y este departamento tiene que tener un aspecto y un modus operandi propio de su función. Otra cosa es inferir que todo ahí afuera es del color del cristal de las propias lentes. Si se juntan un acompañante y un cliente con la misma visión de las cosas, es obvio que van a obtener un resultado que encaje dentro de su paradigma mental. Adherirse y fanatizarse dentro de un sistema de creencias tiene un riesgo sectario, más si están implicados temas como las dimensiones invisibles y las realidades del alma. El lado oscuro tiene muchos caminos: uno es hacernos creer que no existe, otro es hacernos creer que es dueño de todo el percal. Sin tomar una actitud de avestruz escondiendo la cabeza en el suelo, parece sano preguntarnos con toda la valentía y autenticidad posibles, qué frecuencia emocional nos lanzan estas perspectivas “malistas" que relegan todo este viaje a una matrix-trampa, pues ciertos paradigmas mentales pueden ser como virus que se impregnan en nuestro sistema de creencias, predisponiéndonos a la obsesión y a la desesperanza, y facilitando así la entrada de este tipo de influencias golosas de bajas frecuencias emocionales. 

 

 

En mi opinión, y en palabras simples, de seguro imprecisas, hay una sola Esencia, una Unidad que se manifiesta en la multiplicidad, y que se experimenta a sí misma de una manera creativa en ese viaje. Esa Esencia está en todo lo que existe, y se expresa en diferentes dimensiones y densidades de existencia. En estas dimensiones conviven individualidades relativas interaccionando entre sí y conociéndose a sí mismas en un viaje en espiral de ida y vuelta hacia la Fuente. La ida es separación, la vuelta es reunión, y ambas son relativas. Lo que Es es absoluto, inmutable, sin tiempo, y es, en última instancia, lo único real. Tu eres Eso, yo soy Eso, una flor es Eso, un reptiliano es Eso. Como almas, somos partes individualizadas de esa fuente en ese viaje. Este mundo es uno de muchos escenarios en los que se puede experimentar lo que llamamos dualidad, y en el que funcionan, debido a su densidad, ciertas leyes y fuerzas que restringen, para bien de nuestro aprendizaje, nuestra capacidad creadora inherente. Diferenciar siempre desde que perspectiva estamos viviendo las cosas, si desde la absoluta o la relativa, creo que es fundamental. Aunque nuestra esencia es Eso, no significa que como almas lo sepamos todo ya, pues viviendo en lo relativo, estamos en distintas fases de evolución en ese viaje de ida y vuelta. Aquí en la tierra se pueden aprender e incorporar cualidades muy valiosas: compasión, generosidad, confianza, coraje, entusiasmo, empatía, gratitud, ecuanimidad, desapego, amor incondicional…aunque sea (y lo es casi siempre) a través del sufrimiento. Estamos participando en una especie de holograma-videojuego multinivel por elección propia, y lo hacemos solamente con una parte de nuestra energía. Otro aspecto de nosotras mismas puede estar experimentando otras dimensiones de conciencia u otras existencias relativas. Y nunca estamos solos.

 

 

 

 

De la perspectiva “bonista” se infiere gran parte de esta enseñanza, pero al no tener en cuanta la experiencia “malista”, y todo el ámbito de las entidades e interferencias alienígenas, se deja de tener en cuanta la influencia de otras fuerzas que inciden en nuestro desarrollo y que nos reflejan nuestra propia y a menudo negada oscuridad (desde una perspectiva absoluta estas fuerzas son ilusorias, parte del "juego", como lo es toda apariencia de separatividad). Pretender dentro de la perspectiva relativa que la propia sombra no existe, como se ha hecho mucho en el ámbito “new age” me parece un comportamiento que peca de excesiva ingenuidad, y por ende, "peligroso". Esto es muy evidente en la profusión de mensajes canalizados que siempre dicen lo mismo, que solo añaden ego espiritual y anestesia “luminosa” (“Ustedes son maestros, todo esta bien, los amamos, ya vamos a llegar a recoger a los elegidos con nuestras naves”) y que es obvio provienen de entidades interesadas en adormecer y dificultar el despertar de la conciencia. Esta perspectiva causa estragos también en los ámbitos ligados al consumo de sustancias y plantas maestras. Aquí tenemos las aproximaciones más psicologistas y racionales (siempre relativas, por su propia naturaleza mental), que consideran que todo lo que aparece en los viajes de enteógenos, entidades incluidas, son proyecciones de la propia mente egóica (he leído en artículos muy pretendidamente intelectuales referirse a un encuentro con una insectoide mantis como la manifestación del “arquetipo de lo otro foucaltiano”). Y lo mismo desde las aproximaciones más chamánicas: muchas (no todas) ceremonias con pretendidos "chamanes", por ejemplo, son un festín energético para este tipo de entidades dimensionales, a veces con connivencia de la persona que guía la sesión, a menudo sin que el pretendido chamán o chamana tenga idea de lo que lo maneja, ni de lo que actúa a través de ella. Y es así a menudo porque se desconoce que estas entidades pueden tomar la forma de seres de luz, de ángeles o de figuras religiosas y presentarse como tales. Suelen estar también detrás de la mayoría de grupos sectarios religiosos y esotéricos, sobre todo si estos predican directamente ser “los elegidos “ en algo. A menudo poseen a sus líderes  y van extendiendo sus tentáculos nutricios(a veces literalmente) por todos sus acólitos. Es evidente, como desde hace tiempo viene saliendo a la luz, que estas razas reptillianas y demás están detrás de los grupos de poder y las élites económicas que "gobiernan" el planeta. Si pudiésemos ver en el espectro visible las dimensiones de sus influencias en el funcionamiento de la sociedad humana, de seguro nos quedaríamos abrumados. Negar esto o pretender no verlo, no parece muy conveniente. Pero  tampoco creo que lo sea el obsesionarse o prestarle demasiada atención y pretender que es lo único que existe, ni considerarlo algo fuera del plan global. Para mi, estas entidades, como ciertas dificultades que pasamos en la vida y que no son de este ámbito, cumplen perfectamente con su función, que es añadir dificultad al videojuego para ayudarnos a desarrollar las cualidades antes dichas. Son también maestros “del no” en nuestro camino, cuya influencia nos obliga a tomar conciencia y control de nuestra frecuencia emocional y de nuestra voluntad soberana. Nos obliga a crecer espiritualmente y dejar de depender y de apoyarnos en figuras religiosas externas, maestros o gurís nueva era a los que, sin ser conscientes, cedemos nuestro poder. Llega un momento(todo a su tiempo)  en el que nos toca valernos por nosotros mismos, dejar ya el flotador. Y esta es una parte de la ecuación que no nos deberíamos perder como almas individuales y como colectivo humano.

 

 

 

 

 

Mucho tiempo hemos pasado fanatizándonos con religiones que ponen el acento en figuras externas a las cuales adorar o acudir en busca de apoyo, y hemos sido así pasto de manipulaciones interesadas en dividirnos y confrontarnos alimentando dimensiones de dolor y sufrimiento. Es tiempo ya de dejar las muletas y manifestar nuestra soberanía e independencia espiritual, nuestra divinidad interior y verdadera naturaleza. Para esto no nos hacen falta intermediarios, ni visibles ni imaginarios, pues  “Eso” es nuestra auténtica identidad, nuestro origen, nuestro viaje y nuestro destino. Nuestro único y eterno hogar.

 

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