COLLAPSE IS COMING: Sobre el clima otoñal y más allá

6/11/2019

Que este tiempo iba a ser intenso, que prometía ruido y furia, que se iban a pasar límites y líneas de no retorno, que iban seguir aflorando cadáveres en el sótano, raíces en la cocina... de todo esto ya venían avisando pronósticos arquetípicos desde años atrás, intentando traducir el simbolismo astrológico en sucesos y fenómenos posibles con mayor o menor fortuna. Es difícil, por no decir imposible dada su naturaleza, tomarle el pulso a una combinación arquetípico-planetaria al punto de clarificarla en términos racionales en su totalidad. Sí que es factible, sin embargo, hacer paralelismos con eventos sucedidos en configuraciones similares del pasado y con ello predecir el tipo de clima energético general que va a predominar en el presente.

 

Dentro de este escenario en el que representamos nuestros pequeños personajes humanos en el gran drama cósmico, un acto parece estar llegando a su fin ahora y en los años venideros. Las configuraciones actuales se relacionan con periodos históricos de grandes transformaciones estructurales, el fin y el comienzo de sistemas, relatos, paradigmas. Si hoy en día, aparte de "antropoceno", hay un sustantivo de moda, es "colapso". Probablemente dentro de una década, el contraste con el mundo actual será enorme.

 

 

Podríamos empezar destacando el cada vez más mayoritario cuestionamiento de las estructuras financieras, que refleja con claridad la intensidad de los cielos actuales (la conjunción Saturno-Plutón-Nodo Sur en Capricornio en cuadratura a Eris,  Urano en Tauro…). Desde muchos frentes se pone de manifiesto la insostenibilidad de este sistema económico basado en el crecimiento ilimitado y la depredación deshumanizada y ecocida, cuyas ramificaciones se extienden a muchos ámbitos de la sociedad. En un artículo reciente, Emergencias (1), la antropóloga y activista Yayo Herrero señalaba:

 

La situación de emergencia es la nueva normalidad en múltiples dimensiones de la vida: emergencia climática, emergencia social, emergencia feminista, emergencia migratoria, emergencia energética... 

 

Conviene preguntarse por qué en casi todos los ámbitos importantes de la existencia nos encontramos en una situación de emergencia, y si hay elementos comunes que conduzcan a pensar que más bien nos encontramos ante una emergencia civilizatoria. 

 

Sacando conclusiones que expresan con fidelidad la dinámica presente que implica al eje nodal Capricornio-Cancer:

 

Todas las emergencias actuales son el resultado, diría yo ineludible, de un gobierno de las cosas que se orienta por el cálculo y la maximización de beneficios, frente a una organización guiada por el cuidado, la protección de todo lo vivo, la precaución o la cautela. 

 

 

A los aspectos mencionados hay que añadir el comienzo definitivo, tras 800 años, del ciclo Jupiter-Saturno en signos de Aire en Diciembre del 2020, cuya antesala fue el periodo 1980-2000. Es un comienzo que finaliza un ciclo de 200 años de esta conjunción en el elemento Tierra, y que coincide con el hecho visible de que una visión del mundo, una conciencia, un paradigma ligado al materialismo está llegando a su fin. Al mismo tiempo, otro nuevo relacionado con la comunicación, la información, la mente... viene emergiendo. Es visible: estamos ciertamente en un periodo de muerte-renacimento, de crisis, un tiempo de emergencia a muchos niveles. Ambos términos, crisis y emergencia, tienen connotaciones de alarma e inmediatez, pero también de oportunidad, creatividad, afloramiento de oportunidades insólitas en un marco de incertidumbre.

 

 

 

Como explica Richard Tarnas (2), parafraseando a Joseph Campbell, en un transito de muerte-renacimiento, global o individual, hay que tener que tener la incomodísima convicción de que el resultado es incierto, de que el final es posible, pues sólo esa incertidumbre radical va a movilizar todos nuestros recursos. No es garantía de éxito, pero es requisito para que una transformación real pueda producirse. Y la incertidumbre actual es tremenda, al punto que nos enfrentamos a una extinción masiva si atendemos con seriedad a la cuestión climática.

 

Esta crisis-emergencia medioambiental, de todas las que tenemos en frente y aun siendo la punta de un iceberg, es sin duda la de mayor incidencia visible: si hay un punto de apoyo que puede hacer girar el mundo es este tema: al afectar al planeta que sostiene nuestra experiencia, la dimensión de la amenaza es global—las manifestaciones recientes por el clima, con millones de personas en cinco continentes, han sido las primeras manifestaciones mundiales de la historia—. “Our house is on fire”, declamaba Greta Thumberg en una cumbre del clima poco después del altamente simbólico incendio de Notre Dame en Abril, con Saturno Plutón estacionarios (cuando un planeta se pone estacionario aumenta la intensidad de la energía que simboliza) en conjunción casi exacta al nodo Sur. 

 

 

 

 

 

Esos días de mediados de Abril sucedieron los primeros actos de desobediencia civil de Extinction Rebellion, y también hubo muchas otras correlaciones simbólicas con el tema, como la primera foto de un agujero negro (de claras resonancias plutonianas) o el esperadísimo estreno de la ultima temporada de Juego de Tronos, una serie Saturno-plutónica a más no poder y sin duda una de las más vistas de la historia (por tanto de enorme impacto en la mente colectiva), en la que las luchas por el poder humano han  de detenerse con el fin de unir fuerzas para enfrentar una amenaza de muerte global. Su slogan: Winter is coming; George RR Martin afirmaba en varias entrevistas que la historia encierra una parábola sobre el cambio climático (3). Y es que tanto el Rey de la noche como otros super-mainstream maléficos arquetípicos emanados de la actual mitología literaria-audiovisual (Sauron, Voldemort, Thanos…) tienen en sí también claras resonancias plutoniano-saturninas (4). 

 

 

 

Por otra parte, siguiendo de nuevo a Tarnas , si el ciclo Saturno-Plutón se relaciona con la guerra entre "el bien y el mal", lo hace así mismo con la guerra del "hombre" contra la naturaleza, el lado terrible de Notre Dame, la sombra relegada al inconsciente de la psique humana y proyectada en el exterior:

 

 Cada uno de los términos de la expresión «guerra entre el hombre y la naturaleza» refleja presuposiciones casi siempre inconscientes y hunde sus raíces entre temas centrales del complejo Saturno-Plutón: la metáfora de la «guerra», que implica una situación establecida de violencia masiva mutua, intencional y continuada, y de antagonismo asesino; la estrecha simbolización del heroísmo masculino implícita en «hombre», término que se emplea para representar la totalidad de la condición humana y de la comunidad humana; y, finalmente, la índole sustantiva de la «naturaleza», entre definido y objetivo que, a cierto nivel, se distingue esencialmente del «hombre» y se erige en su antagonista, con la imagen inconsciente de una poderosa y acechante Madre Naturaleza en segundo plano. (5)

 

 

 

Hay que destacar que el mito básico del héroe (característico de esta era  y civilización individualista-egóica-patriarcal) también se ha ido transformando, equilibrando el eje Leo-Acuario: el adversario ahora no es Tiamat, la Hidra, el dragón o Moby Dick, representaciones de ese lado terrible de la Gran Madre, sino que más bien es un poderoso personaje masculino, un mega-plutócrata, la gran sombra de un Ego heróico sobredimensionado. Y lo heróico ahora no es ya un potente individuo masculino, sino la sinergia grupal de ambos sexos o varias razas: en todas estas narrativas, y en aras de salvaguardar la vida global, al menos lo que queda de ella, las fuerzas humanas o de la vida han de solventar diferencias y aunar esfuerzos frente al enemigo común, que en esencia no es otro que esa mortal sombra colectiva relegada al inconsciente.  En realidad todo esto refleja la totalidad de la cruz fija, y para entenderlo a Leo-Acuario tenemos que añadir la polaridad Tauro-Escorpio: vida-muerte, Eros-Thanatos, la cual veremos en un momento.

 

 

 

 

Tambores del Otoño

 

 

En cuanto a los aspectos activos estas semanas, ha sido impresionante cómo la cuadratura de Marte en Libra a Saturno-Plutón en Capricornio (haciendo una T cuadrada con Eris en Aries) ha estado sincronizada con el estallido de relaciones y convivencias con el poder político en muchos lugares del mundo: Ecuador, Chile, Cataluña... activando la furia y la respuesta airada ante la falta de justicia política, social y económica. También han sido visibles los intentos de manipulación de estas reacciones por parte de las oligarquías (Venus-Mercurio en Escorpio), la represión y el asesinato.

 

 

 

En oposición a la reciente Luna nueva en Escorpio teníamos a Urano en Tauro, simbolizando mucha tensión en este eje, relacionado con la emergencia a tantos niveles correlativos: medioambiental, económico, energético… Tauro, la tierra fija, se asocia a la sustancia de la vida, y también a la naturaleza.  Pero para la humanidad actual tiene que ver con lo que llamamos recursos, con aquello a lo que le asignamos valor, con la materia y sustancia que identificamos como propia y que nos da cuerpo. Es más fascinación y apego a la materia que lo que debería ser: amor a la vida. Y es así porque partimos desde el miedo subyacente a una perspectiva de separación, cuya falacia sin embargo en estos tiempos se vislumbra cada vez más. La llegada de Urano a Tauro, con su rayo hiende-constructos, es sincrónica con la actualización de ese relato ya caduco, recordándonos otra perspectiva ligada a la ecología profunda, y ya presente en antiguas tradiciones de sabiduría: la tierra no es un recurso externo, sino que es un organismo del cual formamos parte en cuanto sustancia de la vida; su valor no es relativo a su utilidad humana, sino que es intrínseco. La tierra no nos pertenece—como ya decían los nativos americanos—sino que más bien nosotros, en cuanto dimensión física, pertenecemos a ella. Poseer implica una dualidad que amar disuelve. 

 

Por otro lado Escorpio es la transformación, la necesaria muerte que nos llevará en Tauro a ese otro nivel de relación con la vida, la materia, la naturaleza. En Escorpio la materia se descompone en energía para recombinarse creativamente en nuevas formas. Escorpio puede ser la obsesión que se fascina con la acumulación de esa energía, se apega la sensación de poder que ésta produce, pero que también evoluciona a un soltar consciente de lo ya caduco, a un desprenderse desde la visión elevada que ha aceptado la impermanencia de los fenómenos. Así, se puede entender la evolución humana en función de las repolarizaciónes de los ejes de la cruz fija: Leo-Acuario y Tauro-Escorpio. Este último eje refleja de manera fiel la polaridad Eros-Thanatos, tanto en la acepción de Freud como en la de Wilber, más aguda a mi entender, siendo aquí Eros el intento de perpetuar la propia e ilusoria existencia separada, y Thanathos la lucha y resistencia (ciegas a la propia naturaleza trascendente) contra todo aquello que amenace su disolución.

 

 

 

 

Asociado al eje II-VIII de las casas astrológicas, como eje de los recursos implicaría por ejemplo a los combustibles fósiles, la materia acumulada por la tierra durante millones de años, que es extraída y transformada en energía en un proceso escorpiano. Esa energía toma forma a su vez en otro tipo de materia, en este caso aumentando el nivel de vida general a niveles nunca vistos (aunque esto sea discutible). La fijación por la materia es tal  en este periodo humano que hasta la cosmovisión predominante es llamada materialista. Aumenta la vida, aumenta la población humana, pero a cambio de muerte: este polarizarse va matando lentamente el planeta, imponiéndose una transformación cuyo dolor previsiblemente será proporcional a cuánto nos sigamos aferrando como colectivo al sistema viejo. Y es que esa pulsión vida-muerte, tomar-soltar, cuando se fija se convierte en su contrario: el placer vital de Tauro se convierte normalmente en dolor en la necesaria muerte de Escorpio, dolor asociado la dificultad soltar la forma (ser amado, hábito, objeto de placer…) en el plazo requerido, y que puede prolongarse en sufrimiento de forma proporcional al apego a esa forma o incluso a ese dolor (6).

 

Vivir desde el eje no es renunciar al placer (o a la vida), sino más bien disfrutarlo en su esplendor para luego saber vaciarnos cuando toca, es la polaridad lleno-vacío. En Tauro nos llenamos de sustancia para idealmente luego vaciarnos en el desapego de Escorpio. Y es ese vacío lo que permite un nuevo ciclo de llenado. En última instancia vida y muerte se rebelan como las dos caras de una misma moneda, que quizá podríamos llamar Vida, Naturaleza, Amor… o Sentido.

 

 

 

 

 

 

 

La próxima Luna llena en Tauro se da con el Sol en Conjunción con Mercurio Retrógrado en Escorpio, haciendo aspecto de media cometa a Saturno-Plutón. El grado sabiano en el que se da la Luna reza: "Jirones de nubes, en forma de alas, que se deslizan sobre el cielo", y según interpretaciones, nos puede hablar tanto de mensajes espirituales a recibir, o de la necesidad de enraizarse en un ambiente de demasiada ligereza. Sin duda lo segundo favorezca la posibilidad de lo primero.

 

Por otro lado Marte seguirá en cuadratura al Sat-Pl y es posible que a nivel mundial se haga más visible y audible alguna de tantas emergencias. Al poco de empezar Mercurio su retrogradación, el gobierno chileno canceló la cumbre climática en su territorio, y las circunstancias han propiciado que el evento (previsiblemente de grandes resonancias colaterales) vaya a celebrarse en Madrid, del 2 al 13 de Diciembre. El 2 de Diciembre a las 19:20 hora española, Júpiter entra en Capricornio (Venus lo hace el 26/11). Su presencia simboliza una todavía mayor subida del volumen y la intensidad en estos asuntos. En lo general se habla mucho por ejemplo de una nueva recesión económica, y puede que ahí comencemos a verla venir en serio. En lo individual, quizá tendremos una lupa sobre nuestro tema. Jupiter también ofrece sentido esta historia, y eso es algo que nos vendrá muy bien para avanzar por los pasos difíciles que tenemos delante.

 

Cuentos de Navidad

 

El 26 de Diciembre se da una potente Luna nueva con eclipse solar a 4º de Capricornio, parece un escenario idóneo para que los fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras le den un paseo contemplativo a nuestros lados Scrooge.  El 10 de Enero tenemos otro eclipse, esta vez de Luna, en Cáncer, y el 12 de Enero la conjunción Saturno-Plutón será exacta. Vamos a empezar el año probablemente "entretenidos" con las narraciones que pueden a aflorar esas semanas colectiva e individualmente. 

 

 

 

Estamos en un momento de hartazgo, pero también, como se ve, de señalar responsabilidades. Lo más sencillo es buscarlas fuera, marcar culpables, y de hecho las oligarquías y la necropolítica son los que más “culpa” tienen y los más fáciles de señalar. Sus cabezas deben caer, simbólicamente, pero también, o para eso,  lo han de hacer las nuestras en cuanto partícipes en la apatía, la ignorancia, y la elusión de responsabilidades. Aparte de lo que nos pueda incidir la situación general, en lo individual todas tenemos nuestro reto deconstructivo particular durante este periodo, marcado en nuestras cartas por la casa o casas que contengan a Capricornio, o por los aspectos que la gran conjunción en este signo haga a planetas en el rango de los 15-25 grados de los restantes signos cardinales (Aries, Cáncer y Libra). Se viene repitiendo hasta la saciedad que este tiempo tan potente, con su relativo fácil acceso tanto a la información como a gran variedad de caminos terapéuticos, es un campo ideal para evolucionar, soltar lastre, poner al día los vehículos causal, mental, emocional…hacer borrón y cuenta nueva, y aprovechar la motivación y el impulso para despejar cada vez más dimensiones de la ilusión de separación. 

 

Encuentro que el ciclo estacional de este año va reflejando con pasmosa exactitud las etapas de este proceso, y deduzco de esto que este invierno va a ser “invernal” a muchos niveles, pero que también la primavera va a brotar con intensidad cuando atravesemos su portal de fuego. Por ahora, estas semanas escorpianas son un momento muy propicio para auscultar y revelar las raíces profundas que sustentan las estructuras necesitadas de renovación y transformación, y quien dice estructuras dice hábitos, comportamientos, relaciones… cristalizadas y  rigidizadas hasta la ineficacia y la caducidad. Soltar lo muerto como condición para emerger hacia lo vivo. Readaptando la expresión Lakota "Hoka Hey!" en su traducción más conocida, podríamos decir que hoy es una buena época para morir.

 

Que tengamos una grandiosa y fructífera crisis.

 

 

(1) https://ctxt.es/es/20191016/Firmas/28999/Carta-comunidad-Yayo-Herrero-emergencias.htm

(2) https://www.youtube.com/watch?v=R9e2pfvseIA

(3) https://thinkprogress.org/george-r-r-martin-confirms-that-yes-game-of-thrones-is-a-climate-change-parable-8ca53041c8d3/

(4) Tanto la saga de El señor de los anillos como la de Harry Potter se estrenaron en el otoño del 2001, bajo la última oposición Satuno-Plutón,  Juego de Tronos lo hizo en la primavera del 2011, coincidiendo con la última cuadratura, y ambas partes de Vengadores: Infinity war lo han hecho durante la actual conjunción. 

(5) Richard Tarnas. Cosmos y Psique. (p.388)

(6) Todo esto último lo explica mucho mejor Alejandro Lodi en su excelente artículo, Una mirada acerca de la Cruz Fija, de donde he tomado toscamente prestadas algunas de estas ideas.

 

 

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