LUNA NUEVA en PISCIS: encontrar el centro

4/3/2019

Quizá much@s de l@s que leéis estos artículos sabéis que los ciclos lunares se usan tradicionalmente en la agricultura desde hace milenios. Muchos calendarios antiguos, como el celta, reflejan esta práctica, y hoy en día es bastante popular el almanaque hortícola que va siguiendo la evolución de la Luna por los elementos para trabajar en las distintas fases de crecimiento de las plantas. Seguramente además conocéis la agricultura biodinámica, y sabéis que esta práctica sigue un calendario que no es sólo lunar, sino astrológico en conjunto, pues toma además en cuenta los diferentes planetas, signos y aspectos. Trabajar con el ciclo lunar y astrológico a nivel personal no es muy distinto de cultivar una huerta o un jardín de manera armónica con los ritmos naturales. La única diferencia es que lo que cultivamos ahora: preparando la tierra, sembrando, abonando, podando, escardando…hasta admirar las flores o recoger el fruto, es a nosotr@s mism@s, aprovechando los ciclos cósmicos para impulsar nuestra evolución.

 

 

 

 

 

Así, cada Luna nueva del año es un momento de siembra de una fase energética que se corresponde con un elemento (tierra, aire, agua, fuego) y una cualidad (cardinal, fija o mutable). Las doce combinaciones resultantes son los signos zodiacales, asociados a lo largo de una experiencia de milenios con distintos mitos y procesos arquetípicos que se reflejan en fases y atributos concretos de la experiencia vital. Como sabéis, tod@s tenemos los doce signos, las doce fases de la energía en nuestros mapas natales, en unas o en otras áreas de la experiencia (casas astrológicas) con más o menos énfasis según los planetas o factores arquetípicos que tengamos además en esos signos. Cada Luna nueva cae por tanto en una casa de nuestra carta, por lo que esa cualidad energética que sembramos puede tomar además especial relevancia en un área concreta de nuestra experiencia. Otros factores involucrados en el rango temporal de la Luna nueva teñirán además ese momento con diferentes temáticas y cualidades energéticas, haciendo cada novilunio, aún en el mismo signo, distinto de sus precedentes.

 

 

 

 

 

Este Miércoles 6 de Marzo tenemos Luna Luna nueva en el signo de Piscis que promete ser bastante intensa, ya que va a darse en conjunción a Neptuno y al asteroide Vesta, haciendo un triángulo de talento pequeño con dos sextiles a Marte en Tauro y Saturno en Capricornio. Este momento celeste viene además con unas cuantas novedades astrológicas recientes, algunas de ellas bastante importantes por la duración que van a tener, como los ingresos de Urano a Tauro o Quirón a Aries. Otros de estos cambios, si no tan relevantes, son significativos, como el comienzo de la retrogradación de Mercurio en Piscis o la entrada de Venus a Acuario, que hace ahora cuadratura a Urano.

 

Piscis es el signo que culmina la rueda zodiacal, es un signo de finales, la doceava fase del ciclo, y esta Luna nueva es la última del año astrológico, que recomienza el 21 de Marzo con la entrada del Sol en Aries. Piscis es un signo acuático y mutable, su símbolo son dos peces situados en posiciones inversas, a semejanza del símbolo antiguo del tai-chi, o flujo de la energía yin-yang, un dibujo que representa la realidad no-dual de la existencia. Si Virgo, su signo opuesto representa el orden terrenal, Piscis es el orden cósmico.

 

 

 

Y es que la fase Piscis es una fase de disolución, por eso el signo está asociado a lo místico, a la trascendencia, a la imaginación, a los sueños, al caos creativo desde el que va a recomenzar la manifestación a la siguiente vuelta de la espiral. Piscis disuelve los límites y las identidades, abraza la totalidad, es como el océano al que van a parar todos los ríos. En Piscis el yo se desdibuja, y por eso también está asociado en su frecuencia más baja a la confusión, al engaño, o a sustancias desorientadoras como el alcohol y los opiaceos. Sin embargo, en su expresión más elevada, Piscis es el Amor, el gran disolvente de dualidades, diferencias y separaciones, el que todo lo unifica disolviendo los juicios y la categorías, el que nos hace sentir y entender que somos lo mismo: gotas del mismo océano divino, una “Naturaleza cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna” como decía Pascal (o como observa la nueva física con la perspectiva holográfica y fractal de la existencia).

 

Para mí, este momento va precisamente de reencontrarnos con ese Amor. Es la base de todo. La Luna nueva se da junto a Neptuno, el regente moderna de Piscis, cuya presencia precisamente enfatiza la disolución, pero también junto a Vesta, el fuego del hogar, que tiene que ver con encontrar foco. Y es encontrar ese foco precisamente en lo que disuelve al yo, hallar ese centro nuestro en todas partes, en todas las personas, darnos cuenta de que somos los otros también, de que su realidad podría ser, y de hecho seguramente, de alguna manera, ha sido la nuestra en uno u otro momento, en esta u otras vidas. Nada nos hace mejores que nadie. Nada nos hace en esencia diferentes, y sin embargo, aquí, ahora, somos únicos, una vivencia única, irrepetible y preciosa del mismo Ser desplegando su misterio, conociéndose a sí mismo en sus reflejos. Ese centro, ese amor, es también un vacío creativo de infinito potencial.

 

 

 

Es desde esta base desde la que todo es posible. Es aquí donde fundamos nuestro verdadero hogar, este amplísimo no-saber y sin embargo certero confiar en el Amor. Es este sentir el que podemos sembrar en este momento en la inmanencia, en toda circunstancia de nuestras vidas; un sentir que nos va a impulsar en lo práctico y concreto. Es el verdadero combustible para impulsar nuestro camino heróico, solar, el propósito de nuestras almas que busca al mismo tiempo el bien común: construir y alcanzar un objetivo individual y humanamente colectivo de manera metódica y sostenida (sextiles a Marte y Saturno). Esta Luna viene para llenar nuestro depósito terrenal de sentido trascendente, de Amor unificante. Lo vamos a necesitar en los tiempos que vienen.

 

Mercurio inicia su retrogradación conjunto a Quirón en Aries. Es el primer ciclo que Quirón empieza desde que fue descubierto en 1977. Y mucho se ha desvelado ya sobre su significancia arquetípica y su importancia en estos tiempos de cambio. Ha llegado para hacernos conscientes de la separación del ser humano moderno respecto a su parte instintiva y las lesiones que ese paso ha creado en la psique colectiva. Quirón es un camino de sanación y reconexión a través de un dolor inexplicable desde los presupuestos habituales, un dolor cuyo cese requiere una expansión de conciencia para encontrar sentido. Quirón en Aries nos habla de identidad, impulso y deseo reprimidos o distorsionados y necesitados de re-naturalizar. Y es desde aquí desde donde Mercurio va a empezar esta vez su viaje de recapitulación y reajuste de nuestros mecanismos mentales, en un signo en que se muestra muy psíquico, y probablemente nos informará a través de sueños o visiones respecto a lo que necesitamos trasvasar desde el inconsciente. Es este muy buen momento para todas las actividades, prácticas o terapias que tengan que ver con desvelar contenidos ocultos y heridas ancestrales.

 

 

 

 Puede ser además que durante este momento nos veamos involucrados en situaciones que requieran combinar actitud amorosa y al mismo tiempo metódica, eficiente y discriminadora respecto a nuestros seres queridos (oposición Ceres-Juno), pero por otro lado, ayudándonos a tomar distancia, Venus en Acuario trae aire fresco a nuestras relaciones: amplifica, libera, suelta, flexibiliza, quizás de maneras demasiado impulsivas o repentinas al cuadrar a Urano. Sería aconsejable respirar diez veces antes de tomar cualquier decisión importante en esta Luna, más con tanta energía de Piscis y Mercurio retrógrado, pero si es el momento, adelante, hay una gran creatividad en el ambiente y un gran deseo de libertad y novedad. Urano va a estar en Tauro siete años, y habrá tiempo para hablar de esto más detenidamente y notar todos los cambios que va a inspirar en nuestra civilización y en nuestras vidas durante este tiempo. Si los últimos ocho, durante el tiempo que ha estado en Aries hemos visto tantas cosas nacer y transformarse, este próximo periodo, el cambio no va a hacer sino continuar y asentarse de maneras muy tangibles (Tauro). 


Como último detalle, Lilith en Acuario, con un quincuncio y un semisextil al eje nodal, va a estar presente también estos días con su energía reivindicativa haciéndose notar en el colectivo, muy apropiado este aspecto para la huelga feminista del 8 de Marzo. 

 

Os deseo una feliz Luna nueva, ojalá podáis conectar con vuestro centro, con el Amor que sois, y desde ahí observar y participar con ecuanimidad y compasión este escenario que tod@s compartimos. Todos los caminos conducen allí y, al mismo tiempo, nunca han partido de ese lugar. Ahí nos encontraremos, siempre.

 

 

 

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