LUNA LLENA en VIRGO

18/2/2019

La Astrología es la ciencia de los ciclos. Cada arquetipo planetario puede considerarse como la aguja de un reloj que marca la evolución cíclica de esa función psico-cósmica en el tiempo. De todos los ciclos planetarios, el del Sol-Luna es el más aparente para nosotros, el más visible y el que más influye nuestras vidas a un nivel cotidiano en nuestra existencia en la Tierra. El Sol, a lo largo de su evolución por la rueda zodiacal, nos va marcando el clima predominante en el mundo externo, visible, mientras que la Luna nos marca un clima más interno, nos ayuda a tomar contacto a otro nivel con esa cualidad enérgetica. El Sol se asocia a lo consciente, a la mente y la razón, mientras que la Luna tiene que ver con lo subconsciente, lo emocional, lo corporal, lo intuitivo. Los ciclos de la luna constituyen una danza entre estos dos principios, y nos ayudan  a equilibrar consciente e inconsciente, nuestra parte yin y nuestra parte yang, nuestros lados masculino y femenino. Cada ciclo lunar nos ayuda a tomar contacto con una fase del desarrollo interior  del ciclo zodiacal. Las lunas nuevas se dan en el mismo signo en el que está el Sol, y en ellas podemos sembrar conscientemente nuestra intención respecto a esa cualidad arquetípica. En las lunas llenas Sol y Luna están en signo opuestos, y la Luna, ahora iluminada frente al foco del Sol, nos muestra el resultado, la cosecha referente a esa cualidad que hemos sembrado 6 meses antes, ayudándonos a tomar contacto interior con esa fase energética del proceso de desarrollo.

 

 

 

 

Este Martes 19 de Febrero a las 15:52 UT la Luna estará llena en el signo de Virgo a 0°, con el Sol por tanto también recién entrado a Piscis. Este eje Virgo-Piscis es llamado habitualmente en Astrología el eje del servicio, pues ambos signos tienen que ver con la labor desinteresada y la subordinación voluntaria a un orden que trasciende lo personal. En Virgo (tierra), el Ego individual leonino recién construido se pone al servicio de un orden material, mundano, concreto, práctico, mientras que en Piscis (agua), la posible construcción egóica acuariana en torno al grupo se supera en la adhesión a un orden más trascendente, celestial, cósmico, espiritual. Ambos luminares se encuentran ahora por tanto situados en los extremos iniciales (0°) de este eje, una posición que expresa la energía arquetípica del signo de manera muy pura.

 

Si tenemos en cuenta que la rueda zodiacal describe el desarrollo de un ciclo de doce fases que se corresponden con las doce casas o ámbitos de la experiencia en la carta natal, la fase de Virgo es la sexta, y se corresponde por tanto a la casa seis. A un nivel general, es esta una fase de purificación, ajuste y reacomodación, pues venimos de una fase, la quinta y asociada a Leo, en la que hemos construido una identidad y expresado un deseo creativo que ahora tenemos que poner en práctica. En este proceso nos vamos a dar cuenta de hasta que punto funciona, es efectiva y apropiada nuestra expresión. No en vano Virgo se corresponde fisiológicamente al intestino, y esta fase va a ser correlativa a una función de procesamiento, de discernimiento, de absorción y toma de conciencia de hasta que punto lo que estamos haciendo vale o no, y de lo que nos falta. Tendremos que estar lo suficientemente flexibles para reconocer y desechar lo que no sirve en nuestra estrategia creativa y descartarlo. Aplicado a esta Luna, este momento nos brinda por tanto la oportunidad de hacer ajustes en base a limitaciones o síntomas que aparecen al poner en práctica el impulso creativo, al expresar lo que somos y lo que hemos venido a hacer, y especialmente lo podremos sentir en el área de nuestra vida en el que caiga el grado 0 de Virgo en nuestro mapa natal, sobre todo si nos toca algún planeta.

 

 

 

 

Por otro lado, hablando de pureza, precisamente el signo de Virgo está asociado a la integridad, al orden natural, a la eficiencia, a la fidelidad a la moral interna. A esto y no a la castidad se refiere la virginidad de Virgo, a un ideal propio que a menudo se tiene que confrontar con la moral y las convenciones externas. En este sentido, el signo también está asociado a volcar este ideal de pureza en lo concreto, y a superar en ese proceso la parálisis del perfeccionismo. Esta  faceta está representada arquetipicamente en el mito de Demeter y Kore, siendo esta última la doncella que es raptada por Hades, y transformada para convertirse en Perséfone (“la que avienta el grano” o “la que trae la muerte”). Virgo es paradójicamente a la vez doncella y madre. Su misterio, referido al proceso creativo, tiene que ver con desarrollar y alumbrar las potencialidades ocultas en el mundo exterior de forma concreta. Es un acto que requiere dejar morir los ideales de perfección y pureza, los cuales, a menudo, pueden ser paralizantes. Virgo se tiene que dar cuenta que esa  pureza, integridad, fidelidad al orden natural no depende de los estándares externos, de que cuando ha dado lo mejor de sí y ha fluido desde esa actitud de servicio ha alcanzado ya esa perfección. John Cleese, un ascendente Virgo, con Neptuno en Virgo en primera en sextil a su regente Mercurio en Escorpio expresa: "Nada va a impedirte ser creativo de manera tan eficiente como el miedo a cometer un error". Otra manera de parálisis respecto al proceso creativo que también tiene relación con Virgo es creerse esa idea convencional de que para ponerse a crear tiene que llegar la inspiración. A menudo es lo contrario, la inspiración llega precisamente cuando la hacemos espacio-tiempo creando el hábito y la rutina de trabajo. Pablo Picasso, con Urano en Virgo en casa 2 decía: "Cuando llegue la inspiración que me encuentre trabajando".

 

 

 

El símbolo sabiano para este grado de Virgo expresa: “En un retrato, los rasgos significativos de la  cabeza de un hombre son artísticamente enfatizados”. Es una sentencia que nos habla precisamente del proceso creativo y de discernimiento. La palabra clave es “discriminación” y tiene que ver con este proceso de ajuste que se pone de manifiesto en esta fase del ciclo. Hay además cierto énfasis en el elemento tierra en la carta de esta Luna que nos habla también de la necesidad de perseverancia, de paciencia, y también de una rutina, de unos hábitos de trabajo. Y podemos considerar en el cielo de este momento dos núcleos definidos: uno es la Luna llena con la conjunción Marte en Tauro-Urano en Aries en aspecto de media cometa al eje Luna-Sol, con Quirón en quincuncio a la Luna. El otro es un triángulo de aprendizaje pequeño que involucra la conjunción Mercurio-Neptuno en Piscis en cuadratura con Júpiter en Sagitario aspectando al stellium de Venus, Saturno, Plutón y en Nodo Sur en Capricornio. Vamos a ver como se relacionan:

 

 

 

 

El triángulo de aprendizaje pequeño es una figura de aspectos asociada a una necesidad de maduración y que nos habla de una tensión interior asociada a una insatisfacción exterior. Esta tensión está representada por la cuadratura entre los nucleos arquetipicos de Sagitario y Piscis. A veces cuesta en estos tiempos encontrar esperanza, confiar (Sagitario) en el orden cósmico (Piscis), y encontrar sentido en una fase de disolución y desmoronamiento como esta que estamos viviendo. Para intuir la luz al final de túnel es parece más que necesaria ahora un trabajo de centraje y aquietamiento, mediante el que podamos conectarnos con nuestra alma y elevar así la perspectiva.  Todo esto confluye con el sextil y semisextil al stellium en Capricornio, la causa de nuestro descontento. Tiene que ver con esta época de la historia en la que los monstruos del materialismo positivista, desconectados del alma del mundo, campan a sus anchas por la tierra. 

 

 

 

Estamos en un tiempo en el que esta energía capricorniana es muy fuerte, se nota en que hay mucha seriedad en el ambiente, y en la sensación de que, de alguna forma, estamos en una época decisiva. Hay que estar muy iluminados o muy parapetados mirándose el ombligo para no preocuparse en absoluto por el clima imperante. Es normal sentir inquietud visto el panorama mundial actual. Por otro lado, enfocado más a lo psicológico, con Plutón en Capricornio no sólo han salido a la superficie esta última década los detritus del sistema y el lado más oscuro del poder y del capitalismo, también ha aflorado un gran énfasis en el logro, en el éxito, en la manifestación de la vocación y el propósito individual de manera práctica en el mundo. El sextil Neptuno-Plutón, enfatizado ahora con el semisextil de Júpiter en Sagitario, impele  a muchas almas a activarse, a bajar espiritualidad e idealismo a tierra y a darlo todo en este momento. Un signo de estos tiempos es que hemos descubierto que el anterior modelo no sirve, que vivir una vida en desconexión con el propósito del alma es garantía de insatisfacción sino de desdicha. Por eso muchas individualidades nos hemos sentido impulsadas  a encontrar ese propósito, esa vocación,  y desarrollarla, no desde un anhelo de reconocimiento individual (al menos conscientemente, pues seguro nos hemos tenido que cuestionar nuestras motivaciones y procurar sanar nuestras heridas de autoestima causantes de narcisismo), sino por una necesidad interna de sentido y servicio, llamadas a aportar al cambio de conciencia colectivo.  Estamos en ello, y podemos sentir cierta presión, que puede llegar a ser algo angustiante o causa de estrés, con tanta energía de Capricornio en juego. Si es así, ahora quizá podemos darnos cuenta de que tenemos que revisar algo. 

 

Dentro de este proceso, y en relación a sus fases, desde el nucleo de la Luna en Virgo podemos considerar que venimos de una anterior Luna llena en Leo relacionada con el descubrimiento o la confirmación de nuestra identidad creativa, un proceso tan enfatizado la anterior fase nodal, y quizás necesitamos ahora un ajuste. Marte y Urano en conjunción (este último aún en cuadratura al eje nodal) nos llaman a avanzar y a materializar nuestra visión siendo fieles a nosotros mismos. El impulso inspirador está a nuestra disposición, sentimos que lo nuevo nos llama y queremos ver resultados, pero al mismo tiempo, como comentábamos al principio, esta Luna Llena aflora la necesidad de discriminar, o de realizar un ajuste en nuestra estrategia. Nos damos cuenta de algo que nos falta, o de algo que nos nos sirve,  quizás como resultado de una frustración, o puede a través de una dolencia física que nos lleva a darnos cuenta de que para seguir avanzando tenemos que recalibrar algo en nuestra actitud o en nuestro proceder en aras de volver al orden natural

 

Quirón recién entrado en Aries también está muy relacionado con este orden natural que es necesario recobrar y que reiterando el efecto de la Luna en Virgo, se puede manifestar también en dolencias en nuestro cuerpo. No podemos avanzar dañándonos a nosotros mismos, tenemos que desarrollar la maestría cuidando nuestro vehículo físico, en asociación íntima con sus necesidades y en gratitud a su labor. El quincuncio que hace a la Luna nos puede estar reiterando la necesidad de ciertos ajustes, quizás en nuestra dieta o en nuestros hábitos. Coincide además con lo referido a la fase Virgo del ciclo en cuanto a revisar nuestros programas mentales y nuestros ideales de perfección.

 

En este momento no se puede dejar de advertir además que Mercurio y Neptuno, ambos regentes del eje de la Luna llena confluyen misteriosa y mágicamente en su actual conjunción en Piscis. Es un encuentro que sugiere la apertura de un portal de conexión mística durante esta Luna. Liz Greene habla de cómo Hermes-Mercurio es presentado en forma femenina en los textos alquímicos con una cola de pescado, a semejanza de la diosa Atargatis, asociada también a Virgo. El Mercurio de los alquimistas es además en su forma femenina la madre virgen, el útero materno que lleva en sí al hijo divino. Este hijo es de nuevo Mercurio en su forma masculina, y es el Cristo que, como sabemos está asociado a Neptuno y Piscis.
 

 

 

Como enfatizó Jung en Aion, con el Cristo-pez estamos hablando a fin de cuentas del arquetipo del Sí-mismo que al fin, es el Sol interior, la fuente de toda creatividad, la expresión de lo más genuino de nosotros y la fuente de la verdadera felicidad.  Esta Luna llena nos promete un encuentro profundo con su Luz si hacemos los ajustes necesarios y si nos animamos a dejar atrás ideales de perfección paralizantes. En este camino a la montaña es fundamental llevar nuestras asuntos en orden teniendo en cuenta equilibrio corporal, método, actitud. Una vez hecho esto lo que tiene que fluir libremente a través de nosotr@s, sin duda, lo hará. 

 

 Os deseo una feliz e inspirada Luna llena

 

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