Cambio de Nodos a CAPRICORNIO-CÁNCER

16/11/2018

Quizá ya sabemos que, astronómicamente, los nodos lunares son los puntos en el espacio en los que la órbita de la Luna cruza por dos veces el plano de la órbita de la Tierra alrededor del Sol.  Ambas intersecciones están en puntos opuestos y forman un eje, el eje nodal, que se mueve hacia atrás en la eclíptica, tardando unos 18,6 años en dar una vuelta completa alrededor del zodiaco. Esto significa que, aproximadamente cada 18 meses, este eje de los nodos cambia de signos, haciendo en ese tiempo un recorrido retrógrado desde los 29º a los 0º de los signos en cuestión. Hay un eje nodal que se llama verdadero, ajustado a la oscilación de las órbitas reales de la Luna y la Tierra, y un eje nodal medio, que es el más usado en astrología. La diferencia entre ambos es de unos pocos grados, y por eso ya había información la semana pasada diciendo que los nodos cambiaban de signo el 6/11, cuando en realidad el eje medio cambió ayer. Desde el 28/4/2017 el eje ha estado en Acuario/Leo, y desde el 15/11/2018 hasta el 4/6/2020 estará en Capricornio/Cancer. 

 

 

 

Para hablar de los nodos desde una perspectiva astrológica y transpersonal me parece necesario exponer desde qué bases metafísicas parto, ya que si voy a manejar términos tan manoseados como karma, alma, etc, mejor intentar dejar claro la base epistemológica que pretende sustentar ciertas afirmaciones, atendiendo brevemente a la consideración de que vivimos en una realidad multinivel. Por una parte, es sabido que somos una Esencia inefable que solemos llamar Ser, Espíritu, el Todo, la Unidad, etc, que es lo único real a nivel absoluto. En otro nivel, ya relativo, somos un alma, un ser de luz en evolución, que se vale de experiencias participatorias en escenarios aún más relativos o más virtuales mediante vehículos de conciencia o avatares apropiados, en este caso seres humanos en el planeta tierra. Al mismo tiempo, aquí formamos parte también de una evolución colectiva como especie, además de ser parte integrante de un organismo planetario a su vez en evolución. La astrología confirma lo que afirman muchas tradiciones místicas y algunas mentes científicas de vanguardia como Tom Campbell: la experiencia humana tiene lugar en una especie de matriz virtual que, aunque en un sentido es muy “real” y sólida, en esencia es fluida e “ilusoria”, y que —aunque pueda sonar superficial, dado lo tremendo del asunto— en efecto se asemeja mucho a un sofisticadísimo videojuego.

 

 

 

 

Mi entendimiento actual es que lo que llamamos karma-dharma, el eje evolutivo, se trabaja a través de toda la carta, a lo largo de las vidas en las que encarnamos aquí. El eje nodal, sin embargo, manifestaría ese trayecto de una manera pura, sin funciones planetarias de por medio, a semejanza del aprendizaje del ascendente. Con Plutón, Saturno, Quirón, Lilith…se pondrían en juego otros ejes, pero de una manera más específica, a través de esas funciones (o pulsiones) planetarias determinadas. Los aspectos a los nodos involucrarían esa información planetaria con la zodiacal pura de los nodos.

 

(Para profundizar más en esto quizá te interese ojear este artículo, en el que hablé con más detenimiento del eje nodal: https://www.astroregresiva.com/single-post/2018/03/07/CABALGAR-EL-DRAGÓN-Las-posibilidades-alqu%C3%ADmicas-del-eje-nodal o este, que trata sobre los complejos kármico-arquetípicos reflejados en la carta natal: https://www.astroregresiva.com/single-post/2018/05/11/ASTROLOGÍA-TRANSPERSONAL-Alquimia-de-los-complejos-karmico-arquet%C3%ADpicos.)

 

El eje de los nodos sería así un reloj con un ciclo de 18,6 años, en los cuales se van refinando las cualidades arquetípicas del aprendizaje humano, clasificadas por los signos del mandala zodiacal, siguiendo una espiral evolutiva. Esto sucedería a tres niveles: el primero es a nivel colectivo, como especie si se quiere; el segundo es al nivel grupal de las almas que encarnan en el portal temporal de un eje kármico particular (las cuales tendrán ese eje nodal determinado en su mandala natal, incorporando así el propósito de trabajar con esos nodos, con ese karma, con esa doceava -o mejor sexta parte ya que involucra 2 signos- de la energía total de una manera mucho más comprometida a lo largo de su vida humana), y el tercero es a nivel de los mapas natales individuales a través del recorrido del eje en tránsito. 

 

 

El nodo Sur se ha asociado tradicionalmente al karma colectivo irresuelto que ya está maduro para transformarse, patrones obsoletos a dejar atrás, lecciones aprendidas, una dimensión arquetípica (en este caso y durante este periodo, la capricorniana) para la cual se abre ahora una ventana de reequilibrio a través de la dirección que marca el nodo Norte como un sentido evolutivo, un impulso o momento que deja atrás una inercia.

 

El nodo Norte, ahora en Cáncer, sería un remedio, una medicina para deshacerse de malos hábitos, asociaciones erróneas, programas limitantes, callejones sin salida a los que nos ha llevado un excesivo énfasis en la energía capricorniana,  pantanos de los muertos a los que su sombra, su Gollum, nos ha llevado como colectivo.

 

El nodo Sur en Capricornio también puede referirse a un lugar donde hemos sido heridos o donde hemos puesto excesivo énfasis. Podría ser la obsesión de construir, de crecer materialmente, esa ambición desmedida signo de nuestros tiempos que nunca tiene suficiente y que pierde de vista el precio emocional que paga en su ascenso: desvinculándose de su sensibilidad, de la amabilidad, de la importancia del sostén de los vínculos y las raíces, del planeta que nos sustenta. También Capricornio está asociado a la resistencia en el frío, a la responsabilidad, la disciplina, a las condiciones duras y austeras (penalidades, sufrimiento por carencias materiales) y al aislamiento. Toda esa desolación tiene un remedio a través de la energía canceriana: sensibilidad, empatía, nutrición emocional, cuidarse, llorar, ser sostenido en los brazos de “la madre”, abandonar compulsiones de control, aceptar vulnerabilidades, receptividad…

 

 

 

Y aquí veríamos estos dos niveles de los cuales hablábamos: el zeitgeist o la marea colectiva, y la condición álmica de los nacidos de aquí a Junio del 2020. Serán niñ@s que, previsiblemente, vienen de un estoicismo, de condiciones de responsabilidad excesiva, de soledad, de dureza o de austeridad, que tienen esa energía ya muy trillada y que a lo largo de su recorrido vital necesitarán enfocarse en la parte canceriana de pertenencia, emocionalidad, sensibilidad, abrazo, descanso…Quizá sean almas que vengan de vidas en las que han estado congeladas emocionalmente haciendo lo correcto, sindo fuertes, enfrentando mucha dificultad, que necesitarán llorar, ser autoindulgentes, descansar, darse un respiro... No sería raro que encarnasen con estos nodos muchos seres que han desempeñado típicos papeles masculinos en esta era patriarcal y que ahora necesiten tomar contacto con sus emociones negadas, con su lado tierno y sensible, soltando el peso de sus hombros. Especial énfasis aquí tendrán los que nazcan con el nodo Sur conjunto a Saturno(20/5, 23/6 y 25/9/2019) y a Plutón en Capricornio(28/3/2019).

 

Para los que ya estamos aquí, metidos hasta el cuello en el “juego”, podrá significar una activación de la parte canceriana de nuestro mapa natal, en las casa que rija el signo, y sobre todo si tenemos planetas en Cancer. No se suele tratar mucho el tema de los nodos por tránsito, pero personalmente he comprobado que cuando el eje de los nodos aspecta en la carta a planetas o a ángulos sobre todo por conjunción, posición o cuadratura se suele notar bastante. La astrología tradicional atribuye cualidades jupiterianas y venusinas al nodo Norte, atribuyéndole sucesos afortunados, mientras que al nodo Sur se le asocia una energía más saturnina. Me parece lógico que el nodo Norte, sobre todo en conjunción, suela traer oportunidades nuevas, apertura de puertas, mientras que el nodo Sur nos hable más de cerrar etapas y de culminación de experiencias. La última vez que el eje nodal estuvo en Capricornio-Cáncer fue del 6/4/2000 al 23/10/2001, así que podemos rememorar ese entonces en nuestras vidas y tendremos quizás alguna pista de los temas que se podrán mover en los próximos 18 meses. Recordemos que el movimiento de los nodos es retrógrado, y que comienza por el grado 29º59’ de los signos. Si tenemos algún planeta en Cáncer o en Capricornio (los aspectos más notables serán las conjunciones y oposiciones), podemos mirar cuando nos tocan los nodos con unas efemérides o un programa informático. 

 

 

 

Destacar además que en este cambio de signo de los nodos, el eje forma ahora una gran cruz cardinal con la oposición Urano-Venus, lo que nos podría estar hablando de lo que se va a trabajar a nivel colectivo en este año y medio a través del eje kármico. Siendo optimistas, quizás afectaría a renovar las maneras que tenemos de encontrarnos, purgando relaciones de estructuras y mentalidades patriarcales obsoletas basadas en condicionamientos de roles y género, de ideas de logro y ambición social y material, permeabilizando aún más los encuentros con esa sensibilidad y empatía canceriana que tan necesaria parece ahora. El nodo Norte enfocado en Cáncer en este tiempo durante la conjuncion Saturno-Plutón en Capricornio dice mucho de lo que necesitamos como colectivo, aunque también se puede distorsionar con nacionalismos y patriotismos reduccionistas y regresivos, como estamos viendo últimamente en este afloramiento de neofascismos. Las setas sólo indican que el hongo seguía ahí. Algún día, espero, habremos avanzado en el juego lo suficiente como colectivo para darnos cuenta de que hogar sólo hay uno, y que, o es de tod@s, o de ningun@. Mientras tanto, sigamos con nuestra parte intentando dar lo mejor.

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