CABALGAR EL DRAGÓN: Las posibilidades alquímicas del eje nodal.

7/3/2018

Si quieres conocer tu vida pasada, observa tu condición presente. 

Si quieres conocer tu vida futura, observa tus acciones actuales.

 

Padmasambhava

 

INTRODUCCIÓN

 

Como creo que nos sucede a much@s de l@s que estudiamos astrología y que, aparte del componente uraniano tenemos en nuestra carta una fuerte influencia neptuniano-plutoniana, me encanta auscultar los motivos del inconsciente colectivo  en la cultura y en la industria del entretenimiento, sobre todo en la literatura y el cine. Encontrar pautas, relaciones, imágenes arquetipicas aflorando y difundiéndose masivamente de manera sincrónica hacia la mente social e individual me fascina, y me lleva a inquirir sobre el significado y las implicaciones del asentamiento de dichas imágenes-fuerza en la evolución de la conciencia humana.

 

Desde la motivación de escribir un artículo sobre los nodos de la Luna, con la intención de debatir su significado astrológico desde un punto de vista evolutivo, afloró una de estas imágenes en mi conciencia, una imagen que vengo anotando como recurrente hace ya tiempo y que siento muy poderosa y relevante en la actualidad, además de directamente ligada a lo que pretendo debatir. 

 

 

 

 

 


Podríamos llamar a esta imagen arquetípica “cabalgar el dragón”, o “jinete de dragón”. Aunque los referentes culturales de esa imagen son abundantes sobre todo desde los años 60, creo que la referencia imaginal que primero vendría a muchos al leer el título de este artículo sería parecida a la de arriba,  con el personaje de Danaerys en Juego de Tronos montada sobre uno de sus "hijos". Tengo la sensación no equivocarme al pensar que mucho del gran éxito que está teniendo la serie se la debe a la fuerza arquetípica de ese personaje, que resuena hasta la médula en el inconsciente de muchas personas, y no solamente de sexo femenino. Y es que me parece que la combinación de belleza, pureza y poder que emana de la “madre de dragones” toca fibras importantes relativas al empoderamiento de la mujer, pero a un nivel mayor creo que habla de un empoderamiento de lo femenino a nivel de conciencia colectiva (conexión con la vida, con el planeta y sabidurías ancestrales, espiritualidad, justicia ambiental, social y de género...).

 

La figura de Danaerys, si bien tiene también cualidades solares, es principalmente lunar, y por tanto psíquica, anímica, relativa al alma. Ejemplifica por tanto muy bien lo que creo que representa el trabajo con el eje nodal en una carta individual. Voy a tomarla de imagen de fondo  para la discursión de los nodos que sigue.

 

 

 

EL EJE DEL DRAGÓN

 

 

Astronómicamente, los nodos lunares son los puntos en el espacio en los que la órbita de la Luna cruza por dos veces el plano de la órbita de la Tierra alrededor del Sol.  Ambas intersecciones están en puntos opuestos y forman un eje, el eje nodal, que se mueve hacia atrás en la eclíptica, tardando unos 18,5 años en dar una vuelta completa alrededor del zodiaco.

 

El Nodo lunar ascendente se denomina también Nodo lunar Norte, o Cabeza del dragón (Capita Draconis), mientras que el Nodo descendente se denomina Nodo lunar Sur, o Cola del dragón (Cauda Draconis). En nuestro mandala natal, al formar parte de un eje, ambos nodos estarán por tanto en casas y signos opuestos, pudiendo formar aspectos con los planetas u otros puntos de la carta.

 

 

 

 

Se podría decir que hay un cierto consenso en la comunidad astrológica en cuanto a la significación de los nodos en la carta de una persona. Se habla—no necesariamente adhiriéndose a escuelas de astrología karmica, basta estar abierto a una visión transpersonal de la existencia y de la carta—del eje nodal como un eje evolutivo a nivel de alma, clave para la comprensión de la vida como un hilo continuo que no empieza ni termina en la encarnación actual. No olvidemos que estamos hablando de los nodos de la Luna, y que de forma similar se pueden calcular los nodos para los otros planetas. En ese sentido, la Luna como luminar, ligado a las identidades cristalizadas y a la memoria emocional a nivel de alma tiene mucho que ver en el significado atribuido a sus nodos

 

En general se considera al Nodo Norte como una dirección evolutiva por casa y signo, reflejando cualidades que el alma tiene por aprender, mientras que el Nodo Sur nos hablaría de cualidades energéticas ya aprendidas o incorporadas, incluso que pueden ser repetitivas, generadoras de comportamientos muy arraigados y e incluso asociadas un cierto estancamiento evolutivo. Individuación vs automatismo. Posiciones de regentes y aspectos a ambos añadirían más definición interpretativa al eje.

 

Se suele asociar la cualidad energética por casa y signo del Nodo Sur con un clima imperante en vidas pasadas ligado a nuestro sentido de identidad, y cuyos efectos acumulados no resueltos pueden haber tenido que ver en la configuración de la vida actual. Constituría ahora una especie de área de confort de la que es recomendable salir si uno quiere avanzar y crecer.

 

 

 

 

Existe también cierto consenso en cuanto a considerar la potencialidad que tiene el Nodo Norte como cualidad nutricia a desarrollar ligada a la evolución del alma y a la realización del propósito vital. Se habla de las resistencias a vencer y del trabajo a realizar para superar los automatismos provenientes del otro lado del eje. No obstante hay opiniones algo dispares en cuanto al manejo que se ha de dar del Nodo Sur

 

 

Mientras que algunas voces consideran que no sólo es recomendable salir de Nodo Sur, sino que “no se debe regresar jamás a él, a menos que haya fuertes conjunciones planetarias que así lo aconsejen” (Schulman), para otras también señala (sin negar la importancia de enfilar el Nodo Norte) una especie de base, contenedora de talentos y recursos adquiridos, de los que podemos hacer uso cuando convenga liberando semillas creativas natural y espontáneamente. La posición del Nodo Sur, para algunos autores, señala un área que nos es muy familiar y que nos puede servir, cuando estamos cansados, enfermos o muy agobiados, como un espacio de sosiego que nos ayude a restablecernos, pero en el que no sería recomendable quedarnos permanentemente.

 

No obstante lo dicho, es importante señalar que nuestros Nodos Sur pueden darnos aptitudes valiosas y estabilidad, pero parece inevitable que si permanecemos allí tarde o temprano vamos a experimentar desequilibrio y sufrimiento.

 

 

APORTACIONES SOBRE LA MIRADA KÁRMICA: ASTROLOGÍAS EVOLUTIVAS

 

 

En la comunidad astrológica anglosajona encontramos dos escuelas principales de lo que se denomina Astrología evolutiva. Ambas sostienen una mirada astrológica que considera sin tapujos la realidad del alma y su recorrido a lo largo de muchas vidas. 

 

La primera esta basada en el trabajo de Jeffrey Wolf Green, o Jeff Green. Es subdenominada “escuela plutoniana” y en ella se incluyen también astrolólog@s como Patricia Walsh o Mark Jones más ligados al ámbito terapéutico. 

 

Para esta escuela, el análisis de una carta empieza por la posición de Plutón por signo y casa. Plutón representa para ellos el alma, y lo que esta ha escogido desarrollar en vidas pasadas, además de la psicología subyacente bajo la estructura del Ego y la personalidad actual.

 

El Nodo Sur representa cómo los deseos centrales del alma (Plutón) han sido actuados en las vidas pasadas, mientras que el Nodo Norte apunta hacia un nuevo crecimiento y un nuevo futuro. El regente del Nodo Sur es también relevante, puesto que su posición añade más detalles respecto a experiencias de vidas pasadas. 

 

 

 

 

A todos estos factores (Plutón, nodos y regentes por signo y casa) se les denomina el eje kármico de la carta. Se considera que un alma encarna para trabajar varios temas simultáneamente, y que todos estarán reflejados dentro de esa información. Walsh, practicante experimentada de terapia regresiva además de astróloga señala:

 

Esto puede llevar a muchos astrólogos a concluir que  todas los planetas en la carta tienen una relevancia en vidas pasadas. Lo que he encontrado es que todas las vidas pasadas que salen en terapia estarán contenidas dentro de los arquetipos del eje kármico. (PW, p26)

 

La otra escuela de astrología evolutiva a mencionar es la representada por Steven Forrest, astrólogo estadounidense de amplio recorrido, en cuya visión astrológica no prima tanto la importancia de Plutón. Para Forrest “el alma es toda la carta” o “toda la carta es “karmica”. Podemos inferir temas de vidas pasadas de la carta, de hecho, el Nodo Sur nos habla de un “karma que está maduro”, o listo para ser cosechado y trabajado. La posición por signo y casa del eje nodal nos dará claves precisas, pero los demás factores de la carta también, pues contribuirán a definir con más precisión los temas a tratar

 

 

 

El Nodo Sur, en una carta individual marca un ambiente, una memoria emocional (luna) proveniente de vidas pasadas. Para Forrest:

 

El nodo Sur, representa primariamente heridas irresueltas, tragedias, limitaciones y fallos del pasado que potencialmente podrían interferir con nuestra habilidad para cumplir con nuestro contrato de alma actual. (SF, 49)

 

Analizando el eje nodal con regentes, aspectos y demás información complementaria de la carta, y armando una historia  con técnicas de storytelling, Forrest propone dibujar imaginativamente esa relato de vidas pasadas. Conectar esa historia con su correlato en las tendencias de nuestra vida actual nos puede ayudar a entender nuestro camino y a tomar decisiones apropiadas y alineadas con nuestro camino evolutivo

 

 

ALQUIMIA DRACONIANA: EL EJE NODAL COMO OPOSICIÓN A INTEGRAR

 

 

Una oscura y lluviosa tarde de invierno, leyendo Alquimia, de Marie Louise von Franz, y tras pasar por un pasaje sobre la integración de los opuestos referido al Ouroboros (la serpiente que se muerde la cola) recordé que esa era precisamente  la imagen de la portada del libro.

 

 

En muchas de sus representaciones, la serpiente tiene alas, lo que la identifica como dragón, por lo que inmediatamente pensé en el eje nodal. Leemos: 

 

 

"[..]en los antiguos textos griegos encontramos un dibujo de la serpiente que se come la cola [..]lo cual sería la oposición secreta. Es una imagen maravillosa si uno dice que es una sola cosa, pero que hay una oposición entre la cabeza y la cola. De ahí que haya dichos tales como: «Toma la cabeza, pero cuídate de la cola», o «A menos que la cabeza haya integrado la cola, toda la sustancia es nada» [..] Es una especie de t'ai chi europeo, como el símbolo del Yin-Yang, los opuestos en uno." (MLVF, p172)

 

 

Esto me llevó  a la idea de que el eje nodal perfectamente se podría presentar en los comienzos de una vida como el trabajo con un eje mediante una oposición sin integrar, en la que debido a surcos muy transitados a lo largo de muchas vidas, partimos de una identificación exclusiva con la polaridad del Nodo Sur. Necesariamente entonces, proyectamos el otro extremo de la oposición, atrayendo situaciones y personas que nos traen la cualidad energética del Nodo Norte con la finalidad de abrirnos a ese otro lado de la polaridad y repolarizar ese eje.

 

A menudo, debido a una crisis y en consonancia con ciertos tránsitos (desde luego aquí tránsitos importantes al eje nodal son el elemento movilizador) hay un momento en nuestras vidas en el que que nos abrimos a la voz de nuestra alma y comienza a primar en nosotros una actitud de superación de viejas tendencias limitadoras. No es fácil empero atreverse a cabalgar el dragón y despegar de nuestra zona segura.  

 

 

 

Pero si ya hemos remoloneado el tiempo suficiente, de seguro sentiremos una incomodidad que las viejas pautas no pueden aliviar. La marcha es ineludible, y enfrentamos el miedo de montarnos a ese poder que nos transporta a un territorio inexplorado. Descubrimos allí también una familiaridad extraña, un sentirnos en casa pero de una manera nueva, la sensación de hogar interior que da estar fluyendo con el propósito de nuestra alma. Ahora comenzamos a ver con claridad cuales son las necesidades evolutivas que nuestro Nodo Norte marcaba, y podemos ver también mejor los aspectos nutricios que nos proporcionaba el Nodo Sur  con otra perspectiva. Podemos encontrar maneras de dar cabida a ambas partes en nuestro día a día de una manera integrada.

 

Y es que atrás queda nuestra cueva, nuestra guarida de la que tanto nos costó salir, pero que al mismo tiempo tanto resguardo nos dio durante los tiempos difíciles. Estará allí para cuando la necesitemos para reponer fuerzas, y podremos volver, y valorarla de una manera nueva derivada de lo aprendido en nuestro viaje. Y volveremos a partir, cargados de nuevo combustible, cabalgando nuestro dragón hacia octavas más elevadas de su destino.

 

Esa dinámica constituye una manera de vivir una concidentia oppositorum, una unión de los opuestos, en la que la que podemos ir integrando de nuevo las cualidaes polares del eje en cada giro de la espiral. Podemos ir así descubriendo cada vez expresiones más refinadas de las energías de ambos nodos. 

 

Dice Tracy Marks:

 

El eje nodal simboliza, dentro de nuestra psiquis, un laboratorio alquímico a través del cual somos capaces de transformar la materia basta de vidas pasadas y las conductas muy arraigadas en fuentes de energía. Cuando nuestros Nodos Norte y Sur funcionan en mutua cooperación, experimentamos una continua movilización de la energía que cataliza nuestra evolución. (TM, p114)

 

 

 

Con las referencias de "eje", "dragón o serpiente","alquimia" y "movilización de la energía", es inevitable no pensar aquí en la Kundalini, esa fuerza que reside enroscada en la base de nuestra columna vertebral y que movilizada adecuadamente asciende hacia la coronilla activando centros de conciencia superiores. ¿Podría darnos la posición de los nodos lunares en nuestra carta natal claves para liberar esa energía evolutiva en nuestro sistema pisco-bio-energético? ¿Estamos hablando de lo mismo con todo lo dicho anteriormente? 

 

 

 

 

Para terminar, creo que otra imagen que podría ajustarse para para el eje nodal es la de un árbol. El Nodo Sur serían las raices, mientras que el Norte sería la copa. El árbol sigue nutriéndose de las raíces, pero crece hacia el cielo, desde donde se nutre también con el Sol. Raices y copa son complementarias entre si. Es también una imagen de unión de los opuestos. El árbol de la vida celta es muy gráfico al respecto.

 

 

 

 

REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA:

 

 

ANDRIEU, IRENE. Astrología, clave de las vidas anteriores. Sirio, 1992.

BRADY, LINDA & ST.LIFER, EVAN. La misión de tu alma. Urano, 2000

CUNNINGHAM, DONNA. Guía astrológica del conocimiento personal. Kier, 1985.

FABRO, IRIS & ALONSO, ARMANDO. El túnel del tiempo. Nodos Lunares. Kier, 1983.

FORREST, STEVEN. Yesterday´s sky. Astrology and Reincarnation. Seven Paws, 2012

JONES, MARK. Healing the Soul. Pluto, Uranos and the Lunar Nodes. Raven Dreams, 2011.

MARKS, TRACY. Astrología del autodescubrimiento. Kier, 1985.

POTTENGER DOBYNS, ZIPPORAH. El Libro de los Nodos. Sirio, 1996.

SCHULMAN, MARTIN. Nodos Lunares y reencarnación. Indigo, 1989.

VON FRANZ, MARIE-LOUISE. Alquimia. Luciérnaga, 1995.

WALSH, PATRICIA: Understanding karmic complexes. Evolutionary Astrology and Regression Therapy. The Wessex Astrologer, 2009.

 

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